Investigadores españoles observan que la grasa que envuelve la aorta podría ser clave en el síndrome de Marfan

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Investigadores del área de Enfermedades Cardiovasculares del CIBER (CIBERCV) en la Universitat Autònoma de Barcelona han demostrado que el tejido graso que rodea la aorta participa activamente en la regulación de la función vascular en el síndrome de Marfan, uno de los trastornos hereditarios del tejido conectivo más frecuentes.



El estudio ,liderado por Francesc Jiménez-Altayo y publicado en 'Biochemical Pharmacology', revela que este tejido, lejos de ser una estructura pasiva, puede influir en el comportamiento de los vasos sanguíneos y contribuir a la adaptación de la pared vascular frente a los cambios asociados a la enfermedad.



El síndrome de Marfan afecta al tejido responsable de proporcionar soporte y elasticidad a estructuras como los huesos, los vasos sanguíneos y distintos órganos. Está causada por modificaciones en el gen de la fibrilina-1. Entre sus manifestaciones más graves se encuentran las alteraciones progresivas de la aorta. Estas pueden provocar que la pared del vaso se dilate de forma anormal y aumentar el riesgo de lesiones graves, como desgarros o roturas potencialmente mortales.



Aunque afecta a hombres y mujeres con una frecuencia similar, cada vez existen más evidencias de que la evolución clínica y las complicaciones cardiovasculares pueden diferir según el sexo, un aspecto todavía poco explorado en esta enfermedad. Para investigar el papel de este tejido, el equipo analizó un modelo murino de síndrome de Marfan y estudió la respuesta de distintas regiones de la aorta, comparando animales machos y hembras de diferentes edades.



Los resultados mostraron que la influencia del tejido adiposo perivascular sobre la capacidad contráctil de la aorta depende tanto de la región anatómica analizada como del sexo de los animales. En particular, en las hembras con síndrome de Marfan, el tejido graso que rodea la aorta -conocido como tejido adiposo perivascular (PVAT)- reduce la fuerza con la que se contrae la aorta ascendente. Este efecto está relacionado con mecanismos celulares asociados al equilibrio oxidativo y desaparece con el envejecimiento. Además, el estudio demuestra que estos mecanismos actúan de manera independiente del endotelio -la capa interna que recubre los vasos sanguíneos-.



"Los hallazgos sugieren que el entorno inmediato de la aorta no es un mero acompañante anatómico, sino un elemento dinámico capaz de influir en la evolución de la enfermedad", explica Francesc Jiménez-Altayo.



Esta investigación aporta nuevas claves sobre las alteraciones cardiovasculares asociadas al síndrome de Marfan y pone de manifiesto la importancia de considerar factores biológicos como el sexo, la edad y la localización anatómica a la hora de estudiar la enfermedad. El estudio también sitúa el metabolismo local del entorno vascular como una posible pieza clave en la enfermedad. Estos hallazgos abren nuevas perspectivas para el desarrollo futuro de tratamientos más personalizados dirigidos no solo a la pared vascular, sino también a los mecanismos biológicos y metabólicos que influyen en su comportamiento.



El estudio, liderado desde el CIBERCV y la Universitat Autònoma de Barcelona, ha contado también con la participación de personal investigador del área de Enfermedades Neurodegenerativas del CIBER (CIBERNED), además de otros centros nacionales e internacionales.




europapress