La Junta Fiscal Europea (JFE) ha advertido este miércoles de que la nueva crisis energética derivada del conflicto en Oriente Próximo no justifica una relajación de la disciplina presupuestaria y ha pedido a los países de la eurozona que mantengan las sendas de ajuste fiscal ya acordadas con Bruselas.
En un informe sobre la orientación fiscal adecuada para la eurozona en 2027, el organismo critica expresamente la propuesta planteada por la Comisión Europea para ampliar el uso de las cláusulas nacionales de escape y permitir una mayor flexibilidad presupuestaria para financiar medidas de apoyo energético.
Según la JFE, esta posibilidad envía una "señal equivocada" y corre el riesgo de repetir los errores cometidos durante la crisis energética de 2022 y 2023, cuando --relatan-- numerosas ayudas generalizadas se mantuvieron durante más tiempo del necesario incluso después de la normalización de los precios.
"La crisis energética es real, pero exige transformación, no estímulos", ha defendido el presidente del organismo, Pieter Hasekamp, quien ha avisado de que la credibilidad fiscal sigue siendo la principal protección frente al aumento de los costes de financiación.
A pesar del contexto marcado por el repunte de los precios energéticos por la guerra en Oriente Próximo, la Junta Fiscal considera que el crecimiento económico seguirá siendo positivo y que no se dan las condiciones para activar la cláusula general de escape del marco fiscal europeo, reservada, según considera, para situaciones de grave recesión económica.
DÉFICIT DEL 3,5% Y DEUDA POR ENCIMA DEL 90%
El organismo alerta además de que las finanzas públicas europeas siguen sometidas a presión. Sus previsiones apuntan a que el déficit agregado de la eurozona alcanzará el 3,5% del PIB en 2027, mientras que la deuda pública superará el 90% del PIB.
Asimismo, recuerda que muchos Estados miembro todavía no han revertido completamente las medidas expansivas adoptadas durante la pandemia y que el aumento de los costes de financiación está incrementando la carga de intereses de la deuda, especialmente en los países más endeudados como España, Francia, Italia, Bélgica y Grecia, que el informe clasifica como economías con niveles de deuda pública superiores al 90% del PIB.
AYUDAS TEMPORALES Y FOCALIZADAS
El organismo no rechaza que los gobiernos adopten medidas para proteger a hogares y empresas frente al encarecimiento de la energía, pero insiste en que estas ayudas deben ser temporales, dirigidas a los colectivos más vulnerables y financiadas mediante recortes de gasto o aumentos de ingresos en otras partidas.
Además, advierte de que las ayudas generalizadas que reducen los precios de la energía para todos los consumidores pueden distorsionar las señales del mercado y dificultar la adaptación de la economía al nuevo escenario energético.
En caso de que la crisis en Oriente Próximo se prolongue y el crecimiento económico se deteriore más de lo previsto, La Junta Fiscal Europea recomienda priorizar la protección de la inversión pública, especialmente la vinculada a los planes fiscales y estructurales nacionales, en lugar de recurrir a nuevos programas de estímulo de la demanda.
A juicio del organismo, esta estrategia permitiría reforzar la seguridad energética, mejorar la competitividad y preservar la credibilidad de las nuevas reglas fiscales europeas.