María Elena Undurraga, gerente sostenibilidad y personas Penta Vida

​¿Estamos preparados para una vejez de 30 años?

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El INE muestra que varias regiones del país ya registran más muertes que nacimientos, lo cual no es solo una cifra llamativa, sino la confirmación de un cambio que Chile viene experimentando hace tiempo: vivimos más, nacen menos personas y la población sigue envejeciendo.


Este nuevo equilibrio demográfico instala una pregunta incómoda pero necesaria en la discusión previsional, sobre cómo sostener trayectorias de vida cada vez más largas una vez terminada la etapa laboral.


Hoy no es excepcional que una persona pueda pasar más de dos décadas jubilada. Por ello, el foco no debería limitarse únicamente al ahorro acumulado, sino también a la forma en que esos recursos se transforman en ingresos a lo largo del tiempo.


Más que soluciones únicas, el desafío parece estar en avanzar hacia esquemas que permitan dar continuidad y cierta previsibilidad a los ingresos en esta etapa, reduciendo la exposición a riesgos difíciles de gestionar individualmente, y en ese sentido, la industria de pensiones tiene una alternativa para que las personas puedan asegurar su pensión fija en UF de por vida.


Vivir más plantea desafíos previsionales, pero también invita a mirar la vejez no solo desde la preocupación, sino como una etapa que puede tener continuidad, autonomía y nuevos proyectos. Esta mirada positiva se potencia con un aumento en Chile de actividades y beneficios para el bienestar de las personas mayores, provistas tanto por parte del Estado, como de varias empresas que están enfocadas en la sostenibilidad de la adultez.


En definitiva, no se trata solo de cuánto se logra ahorrar, sino de cómo se administra la incertidumbre de vivir más y mejor durante la otra parte de nuestra vida que queda por vivir.


María Elena Undurraga, gerente sostenibilidad y personas Penta Vida

europapress