Los padres españoles apuestan por acompañar a sus hijos en el entorno digital: solo el 30% prohibiría las redes sociales

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Las pantallas y los servicios digitales como las redes sociales y las plataformas de 'streaming' forman parte de la vida de los adolescentes y, para que puedan usar la tecnología de forma adecuada, los padres tienen claro que su deber es supervisar y establecer límites de uso, una opción que prefieren frente a la prohibición total.



El 90 por ciento de los padres españoles entiende que su deber es enseñar, educar y establecer límites a sus hijos en los entornos digitales, y el 62 por ciento aboga por soluciones de control parental (38%) o que limiten el tiempo de uso y el acceso a contenidos no adecuados para ellos (24%).



Para el 82 por ciento las descargas de aplicaciones deberían necesitar la aprobación parental e incluso el 56 por ciento de los padres españoles cree que deberían estar bajo supervisión parental hasta los 16 años.



En cuanto a una posible prohibición, hay cierto escepticismo entre las familias. Solo el 30% apoyaría prohibir completamente las redes sociales para los menores de 16. Además, un 42% considera que una prohibición sería poco o nada efectiva para impedir el acceso de adolescentes a estas plataformas y solo el 11% cree que una prohibición sería muy efectiva. También hay preocupación, ya que el 74% cree que sus hijos encontrarían la manera de eludir la prohibición y el 41% teme que los adolescentes podrían buscar plataformas menos reguladas.



La prohibición basada en los sistemas de verificación de edad también genera preocupación, ya que el 46% duda de que funcionen correctamente o los considera potencialmente problemáticos.



Así se desprende de una encuesta realizada por ThinkYoung a 1.361 padres padres y madres en España con hijos menores de edad que analiza las opiniones de las familias sobre el uso de aplicaciones, el tiempo frente a la pantalla, la seguridad en las redes sociales y las experiencias digitales adecuadas para cada edad.



En ella, las familias dejan claro que este trabajo de proteger a los menores es una labor compartida en la que deben comprometerse también los profesores (39%), las plataformas tecnológicas (20%) y los gobiernos y organismos reguladores (19%).



Y entienden que cualquier restricción debería aplicarse a todas las plataformas por igual, en lugar de manera individualizada, lo que muestra que ven el ecosistema digital como un entorno integrado que abarca redes sociales, vídeo 'online' y videojuegos.



A ello se suma la preocupación de que la supervisión de los menores se base en la restricción de acceso a las redes sociales y esté vinculada a la creación de una cuenta, porque siguen teniendo la posibilidad de acceder a los contenidos que están disponibles de manera pública, algo que preocupa al 83 por ciento de los padres españoles.



A esta preocupación se suman otros riesgos a los que se enfrentan los menores en el uso cotidiano de la tecnología: la exposición al contenido no adecuado (60%), el ciberacoso (53%) y la interacción con desconocidos (51%).



Ante estos resultados, en los que las familias muestran una postura más equilibrada y pragmática frente a la prohibición, en la que se prioriza el acompañamiento a los menores, el fundador de ThinkYoung, Andrea Gerosa, ha destacado que "los padres y tutores están enviando un mensaje claro: quieren tener el control en lo que respecta a la seguridad y el bienestar digital de sus hijos adolescentes".



Gerosa ha defendido que "la mayoría de los padres saben lo que es mejor para sus hijos. La prioridad ahora debería ser dotar a las familias de herramientas prácticas y fáciles de usar, así como de apoyo, que les ayuden a tomar decisiones informadas y a crear juntos hábitos digitales saludables", ha apostillado.



En la presentación también ha intervenido Laura Cuesta Cano, profesora de Comunicación Digital en la UCJC y divulgadora sobre Bienestar Digital, quien ha subrayado que "el buen uso de la tecnología en niños, niñas y adolescentes requiere una combinación de educación en competencias digitales, responsabilidad compartida y acceso equitativo. Y por ese acceso equitativo hablamos de garantizar el acceso a la conectividad y a dispositivos tecnológicos de todos los niños, niñas y adolescentes para desarrollarse como ciudadanos y ciudadanas digitales".



Por su parte, la coordinadora de Educación y Ciudadanía Digital en Fad Juventud, María Zabala, ha comentado que "es fundamental trabajar juntos por un ecosistema digital que cuide por defecto y que proteja sin excluir", en el que "la sociedad civil juega un papel clave en este proceso, conectando investigación, sensibilización e intervención educativa".



Para Zabala, "esto tiene que ver con la autonomía digital progresiva, tiene que ver con protección y mediación en la infancia y en la preadolescencia, con acompañamiento y límites en la adolescencia. Siempre con el ejemplo adulto", lo que, a su juicio, significa que "nos vean utilizar tecnología con propósito".




europapress