Reutilizar: El propósito entre la sostenibilidad empresarial y la ciudadanía

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MARGARITA DUCCI 2025 3  (1)

Nuestros actuales patrones de consumo y producción han acelerado la triple crisis que amenaza la salud humana y planetaria; tales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. Por ello, el mundo empresarial debe avanzar, sin titubeos, hacia un modelo de producción que reduzca drásticamente sus impactos negativos. Las empresas deben diseñar sus estrategias de sostenibilidad, integrándolas de forma decidida en el centro de sus definiciones corporativas, donde extender la vida útil de los recursos debe ser una de las prioridades. Sabemos que, si mantenemos el ritmo actual, para el año 2050 necesitaríamos los recursos naturales de tres planetas como el nuestro para asegurar una vida digna a una población mundial estimada en casi 10 mil millones de personas. Entonces, la transición hacia modelos basados en rechazar, reducir y, sobre todo, reutilizar, no es un proyecto futuro, debe ser un propósito de hoy. 


En Pacto Global, el impulsar el ODS12 (Producción y Consumo responsable), apunta a fomentar precisamente el uso óptimo de los recursos, mitigar el desperdicio y transformar el diseño de lo que se empaca. Si bien el reciclaje ha sido el pilar tradicional, hoy sabemos que la clave energética y ambiental está también en reutilizar. Por ejemplo, una botella de vidrio retornable se reutiliza en promedio hasta 35 veces, mientras que una botella plástica retornable (PET) promedia 12 usos antes de ser descartada cuando no se procesa su reciclaje. En Chile existen actualmente dos grandes plantas “botella a botella” para reciclaje de PET de grado alimenticio, impulsadas por CCU y por Coca‑Cola Chile (a través de Coca-Cola Andina y Embonor), con una inversión cercana a los US 40 MM cada una. Ambas son consideradas hitos relevantes en economía circular y en el cumplimiento de la Ley REP. Esto, viabiliza planes de desarrollo que rebajan costos económicos, ambientales y sociales, aumentando la competitividad y reduciendo la pobreza. Se trata de incentivar que las empresas entreguen productos y servicios concebidos desde el origen para ser reinsertados en el ciclo productivo, asegurando una trazabilidad en toda su cadena de valor. 


Chile se sitúa en un contexto de marcados contrastes en América Latina. Por un lado, lideramos la vanguardia regulatoria con el despliegue de la Ley REP, impulsando metas ambiciosas de recolección y reciclaje. No obstante, los indicadores revelan que este, por sí sólo, es insuficiente. De hecho, el último Reporte Plastic Overshoot Day Report arrojó, por ejemplo, que Chile alcanzó técnicamente su día de sobregiro por plástico el 3 de septiembre del 2025, superando la capacidad del país para gestionar correctamente sus propios residuos durante ese año. A su vez, el Ranking Per Cápita sitúa a Chile como el 8º país del mundo en generación de desechos plásticos por persona y, efectivamente, el único de América Latina dentro del top 16 global de esta categoría. Con una tasa de reciclaje que promedia apenas el 26% en materiales prioritarios, el verdadero salto cualitativo frente a la región depende de nuestra capacidad para escalar sistemas masivos de reutilización. Estamos conscientes que los ciudadanos, más exigentes, esperan mensajes con total transparencia para saber cómo utilizar un producto y, fundamentalmente cómo reutilizarlo de manera efectiva. Alertamos entonces a las empresas a no desatender una expectativa ciudadana que exige pasar del discurso verde, a la acción tangible. Porque promover la cultura de reutilizar es una de las vías más eficiente para construir entre todos una mayor conciencia del rol que nos compete en el cuidado del planeta. 


Margarita Ducci
Directora Ejecutiva Pacto Global Chile, ONU 

europapress