MADRID 28 May. (EUROPA PRESS) -
Letonia ha iniciado nuevas tareas para fortificar su frontera con Rusia, desplegando dientes de dragón --estructuras piramidales cuadradas-- y zanjas anticarro para evitar una eventual invasión mecanizada por tierra, en medio de las renovadas tensiones entre Moscú y Riga por los incidentes con drones ucranianos.
El despliegue de estas barreras comenzó en 2024 y se ha tenido que expropiar tierras de titularidad privada para poder establecerlas, lo que ha retrasado en gran medida este proceso.
"Nos enfrentábamos a restricciones. No podíamos entrar y empezar a desplegar estas barreras de movilidad en terrenos privados. Ahora, eso se ha resuelto", ha destacado el coronel Andris Rieksts, según ha recogido el portal de noticias letón LSM.
Las barreras, conocidas como dientes de dragón, estarán dispuestas en tres filas de unos diez metros de ancho y están diseñadas para impedir el paso de equipo militar. Cada una de ellas pesa alrededor de una tonelada y media. El objetivo no es solo disuadir, sino también poder golpear al enemigo con efectividad.
"Si algo sucede, debemos ser capaces de destruirlos aquí, ya vemos en Ucrania que una vez que se cede territorio es prácticamente imposible recuperarlo", ha explicado Rieksts, responsable de este proyecto bautizado como Línea de Defensa del Báltico, que se espera concluye definitivamente en 2028.
La frontera de Letonia con Rusia y Bielorrusia expande alrededor de unos 450 kilómetros. Este año, las Fuerzas Armadas letonas planean construir más de ocho kilómetros de infraestructura para dificultar la movilidad.