Rusia advierte a Bélgica de que su "actitud de confrontación" puede llevar las relaciones bilaterales a "un callejón sin salida"
BRUSELAS, 27 May. (EUROPA PRESS) -
El ministro de Exteriores de Bélgica, Maxime Prévot, ha convocado este miércoles al embajador ruso en el país, Denis Gonchar, tras la petición de Moscú al personal diplomático y a los ciudadanos extranjeros de abandonar la capital ucraniana, Kiev, ante la previsión del lanzamiento de ataques indiscriminados contra la ciudad.
"He pedido que el embajador ruso en Bélgica sea convocado hoy. El anuncio de Rusia instando al personal diplomático y a los ciudadanos extranjeros a abandonar Kiev antes de los ataques previstos es inaceptable", ha detallado Prévot en un mensaje en redes sociales publicado este miércoles.
El jefe de la diplomacia belga también ha sostenido que "amenazar a las embajadas no es diplomacia, es intimidación", y que además "constituye una flagrante violación del Derecho Internacional y de la Convención de Viena".
"Bélgica no va a ningún lado. Permanecemos en Kiev. Estamos junto a Ucrania. Y no nos dejaremos intimidar. Hay un único agresor en esta guerra, y es Rusia. La solución para poner fin a este ciclo de escalada es extraordinariamente sencilla: Rusia debe cesar su agresión e iniciar negociaciones de paz genuinas", ha concluido.
Las declaraciones de Bélgica tienen lugar después de que este lunes el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, emplazara a su par estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio, y a los demás países con representación diplomática en Kiev, a evacuar a su personal de la capital ucraniana en los prolegómenos de nuevos ataque rusos con misiles contra la ciudad.
Otros países como España, Francia, Polonia, Alemania, Países Bajos y Finlandia también han convocado en los últimos dos días a sus respectivos embajadores rusos para trasladarles sus condenas a la amenaza de Rusia a diplomáticos y ciudadanos extranjeros.
Además, la Unión Europea también ha convocado a la encargada de negocios de la misión de la Federación Rusa ante la UE, Karen Malayan, para trasladarle que las advertencias de Moscú sobre inminentes ataques contra Kiev y los diplomáticos de países de Occidente son "inaceptables", y reafirmando que mantendrá su presencia en la capital ucraniana pese a las advertencias "desesperadas" del Kremlin.
RUSIA ADVIERTE DE UN CALLEJÓN SIN SALIDA PARA SUS RELACIONES
Durante la cita, mantenida este mismo miércoles, el embajador ruso en Bélgica ha instado a las autoridades belgas a "tomar con la máxima seriedad" el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, subrayando que "no se trata de amenazas, sino del deseo de proteger a los ciudadanos extranjeros, incluido el cuerpo diplomático".
Según un mensaje en redes sociales de la Embajada rusa en Bélgica, el jefe de la misión diplomática ha "señalado el cinismo" de la posición adoptada por las autoridades belgas, "que presenta a Rusia como el principal y único mal" mientras que "blanquea por completo incluso los actos más viles del régimen de Kiev".
"Así, las acciones esperadas de las Fuerzas Armadas de la Federación de Rusia se presentan como una escalada, mientras que su causa primordial, el acto terrorista de las Fuerzas Armadas de Ucrania en Starobelsk el 22 de mayo del año en curso, se ignora", se queja la Embajada de Rusia.
"A Rusia se la acusa sin pruebas de llevar a cabo ataques dirigidos deliberadamente contra la infraestructura civil, en tanto que el régimen de Kiev, con el apoyo directo de países de la UE y la OTAN, comete crímenes de guerra de forma diaria, matando y mutilando a la población civil pacífica", ha proseguido, insistiendo en su señalamiento a los países bálticos por supuestamente permitir el lanzamiento de drones ucranianos desde su territorio a Rusia, ya desmentido por esos mismos Estados.
Durante su reunión en el Ministerio de Exteriores belga, el embajador ruso ha entregado "una selección de fotografías" que ilustra las consecuencias de ataques ucranianos en su territorio, y ha advertido a los representantes de Bélgica de que "tal línea de confrontación" corre el riesgo de "llevar las relaciones bilaterales a un callejón sin salida".