El dólar comienza la jornada en Chile en torno a los $906,25, registrando una caída de $3,40, equivalente a 0,37%, en una apertura donde el peso chileno recibe apoyo desde el fuerte repunte del cobre, aunque el escenario internacional sigue limitando una baja más profunda del tipo de cambio.
El principal factor detrás del retroceso del dólar a nivel local es el avance del cobre, que sube cerca de 2% hasta los US$5,97 la libra, recuperando parte de las pérdidas de la sesión anterior. Este movimiento entrega soporte al peso chileno, considerando la alta sensibilidad de la moneda local al precio del metal rojo. Sin embargo, el cobre aún se mantiene bajo presión de fondo, luego de caer con fuerza por las tensiones entre Estados Unidos e Irán y por los temores a un eventual shock energético si se complica el tránsito por el Estrecho de Ormuz.
A nivel global, el Dollar Index se mantiene prácticamente sin cambios en torno a los 98,2 puntos, lo que también ayuda a explicar que la caída del dólar en Chile sea moderada. La divisa estadounidense sigue sostenida por demanda de refugio, luego de nuevos episodios de violencia en Medio Oriente, ataques vinculados a Irán y mayores riesgos sobre rutas energéticas clave.
Además, el mercado sigue atento a las señales de la Reserva Federal. Un petróleo más alto, junto con mayores rendimientos de los bonos del Tesoro, podría reforzar la idea de tasas altas por más tiempo si aumentan las presiones inflacionarias. Esta semana también será clave por los discursos de miembros de la Fed y el dato de empleo en Estados Unidos, donde se espera una fuerte desaceleración en la creación de puestos de trabajo.
En este contexto, el dólar en Chile cae por el repunte del cobre, pero no logra una corrección más pronunciada debido a la fortaleza defensiva del dólar global, el riesgo geopolítico y la cautela previa a datos relevantes en Estados Unidos. Para las próximas sesiones, el tipo de cambio podría mantenerse sensible al comportamiento del cobre, el petróleo y las expectativas de tasas de la Fed.
Por Felipe Sepúlveda Soto,
Analista jefe de Admirals Latinoamérica