​Liderar en incertidumbre: cuando no hay manual

|

CALI TRIVELLI



Hace algunos años, después del estallido social en Chile y en plena pandemia, en Almabrands empezamos a hablar de algo que llamamos, en ese momento, “Cambia todo cambia”, no como una consigna, sino como una hipótesis: esto que estábamos viviendo no era una crisis puntual, ni una seguidilla de eventos aislados (crisis social, política, sanitaria, económica), sino el inicio de una forma distinta de habitar el mundo.


Una forma marcada por la inestabilidad y las incertidumbres.


El tiempo ha ido confirmando esa intuición. No era una crisis y luego otra. Era —y es— un estado permanente de cambio, donde las certezas se vuelven escasas y los cierres, improbables.


Hoy, el alza del petróleo es solo un ejemplo más. No es el problema en sí mismo, sino la señal de un entorno donde no hay estabilidad, donde no sabemos cuánto dura, hacia dónde va, ni qué viene después. Y mientras tratamos de entender eso - y la guerra, y otras guerras - estamos viviendo una nueva capa: la inteligencia artificial, que no solo transforma industrias, sino que tensiona algo más profundo —nuestra capacidad y necesidad humana de proyectar el futuro.


Y no nos abruma solo que las cosas cambien, sino además la rapidez con que lo hacen. Un ritmo que, por momentos, se siente no humano. No alcanzamos a comprender un cambio cuando ya estamos enfrentando el siguiente. No hay tiempo para procesar, para integrar, para darle sentido a lo que está pasando. Aparece la ansiedad, la confusión, el miedo, el freno, la inacción, la resistencia al cambio.


En ese contexto, el liderazgo se vuelve crítico. Pero no cualquier liderazgo. Durante mucho tiempo, asociamos liderar con tener respuestas, con mostrar certezas, con saber hacia dónde ir, con delegar y supervisar. Hoy, esa expectativa se vuelve frágil, porque muchas veces, simplemente, no hay respuestas claras.


El liderazgo hoy pide capacidades adicionales, nuevas, distintas: adaptarse, contener, sostener.


Experimentar más que definir, cuestionar más que asumir, mantener apertura sin perder dirección, y participar activamente en los procesos en lugar de delegar completamente.


Se trata de liderar en un entorno donde la certeza no está dada, y donde el valor del líder está en cómo navega la ambigüedad más que en cuánto sabe de antemano.


Cali Trivelli, socia y gerente general Almabrands

europapress