Muchas cosas han pasado desde que en 2011 se inauguraron en nuestro país los grandes eventos de descuentos por internet. Lo que entonces fue novedad terminó por instalarse como una tradición esperada, pero también como una práctica bajo escrutinio respecto del cumplimiento de sus promesas.
Hoy el usuario es el primer fiscalizador. Una promesa de precio se verifica al instante, una mala práctica se viraliza en minutos y una experiencia positiva tiene un efecto multiplicador. En ese entorno, la confianza se convierte en el principal capital de las marcas. Parafraseando al poeta, “tan corta la confianza y tan largo el olvido”: construirla demora años y se puede perder en una sola campaña.
Por eso, en el contexto de una nueva edición del Black Sale 2026, resulta especialmente relevante reforzar el compromiso de las marcas con prácticas publicitarias responsables, transparentes y respetuosas de los consumidores. Este tipo de eventos representa una oportunidad valiosa para dinamizar el mercado y para que las personas accedan a mejores condiciones de compra. Sin embargo, su legitimidad depende de información veraz, comprobable y oportuna.
En el Código Chileno de Ética Publicitaria se especifica con claridad que en instancias como éstas las marcas deben indicar “claramente el precio anterior y el precio rebajado, asegurando que el primero ha ya sido efectivamente aplicado con anterioridad y por un período significativo”. En jornadas de alta exposición como el Black Sale, esa claridad no es un detalle: es el piso mínimo para que el consumidor compare con justicia y para que la competencia sea leal.
La autorregulación publicitaria no solo protege a los consumidores, sino que también fortalece la competencia leal y la reputación de las propias marcas. Actuar conforme a estos principios no debe entenderse como una obligación meramente formal, sino como una oportunidad para construir relaciones de confianza duraderas con las audiencias.
Invitamos a todos los actores del ecosistema publicitario a asumir este desafío con responsabilidad y coherencia, contribuyendo así a un Black Sale que beneficie a todos y esté a la altura de los estándares éticos que el país demanda.
Maribel Vidal, directora ejecutiva de CONAR