​Criptorquidia: la anomalía genital masculina que puede afectar hasta un 40% de los prematuros en Chile

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La criptorquidia, o testículo no descendido, es una de las anomalías genitales masculinas más frecuentes en la infancia en Chile. Su prevalencia puede llegar a afectar entre un 30% y 40% de los bebés prematuros, y entre el 3% y el 5% de los recién nacidos con gestación completa. Esta condición requiere diagnóstico y seguimiento médico oportuno, ya que, de no tratarse, puede asociarse a complicaciones a largo plazo como infertilidad y un mayor riesgo de cáncer testicular.


Según explicó la doctora Bernardita Troncoso, uróloga infantil de Clínica MEDS, “se refiere al no descenso del testículo a su posición normal que es en el escroto. Se puede clasificar en dos formas: una en la que el testículo no es palpable, lo que podría indicar que se trata de un testículo intraabdominal o que no está; y otra en la que el testículo es palpable, pero se encuentra en alguna parte del descenso normal que tienen los testículos de los niños”.


La especialista agregó que “en recién nacidos puede ocurrir que los testículos aún no estén en su posición final. Esto se debe a un efecto llamado ‘minipubertad’, un proceso hormonal en que se produce un nuevo impulso para el descenso de los testículos hacia el escroto. Por eso, algunos niños que nacen con uno o ambos testículos más arriba pueden tenerlos ya en una posición normal hacia los tres meses de vida. Por eso es muy importante que estos pacientes sean seguidos de cerca”.


En relación con las causas de la criptorquidia, indicó que “no están cien por ciento determinadas, pero se sabe que existe alguna alteración en el descenso testicular normal que ocurre durante el desarrollo embrionario. Y dependiendo de la etapa en la que se produzca, podemos encontrarnos con testículos no palpables o con testículos palpables, cuando la alteración ocurre en etapas más tardías del embarazo”.


Respecto a su detección, la profesional aseguró que “se basa en el examen físico. No palpar el testículo o hallarlo en una posición anatómica incorrecta permite hacer el diagnóstico, aunque en algunos casos uno podría ayudarse de una ecografía o incluso una resonancia nuclear magnética para identificar la ubicación exacta”.


Además, enfatizó que “debe someterse a una intervención quirúrgica, ya que si no se opera podría producirse daño testicular con el tiempo. Ese daño puede estar asociado a infertilidad a largo plazo, incluso a cáncer testicular. También hay un riesgo porque el testículo no está en la posición correcta, y puede producirse una torsión testicular”.


“Si en los controles sanos con el pediatra no se pueden palpar los testículos a edad temprana, el paciente debe ser derivado a un cirujano infantil o a un urólogo infantil para hacer un examen físico apropiado y determinar realmente si se trata de un testículo palpable o no palpable, o si se requieren algunos otros exámenes como en los casos de las criptorquías bilaterales en que podría asociarse a otras condiciones como las variaciones en el desarrollo sexual o que pudiese tratarse de un paciente que tuvo una complicación durante el embarazo”, agregó.


También explicó que “existe una condición conocida como testículo en ascensor o testículo retráctil, en que el testículo sube y baja y no está todo el tiempo en el escroto, sino que de repente se puede encontrar en la ingle o en el escroto del paciente y va variando su posición durante el día”.


En ese sentido, la doctora Troncoso aseguró que “mientras más tardía sea la derivación del paciente o la consulta, mayor riesgo hay de que se produzcan alteraciones en el testículo mismo y los riesgos a largo plazo de infertilidad o incluso cáncer. Idealmente, estos pacientes debieran operarse entre los 6 y los 12 meses de vida. Es una cirugía ambulatoria: se hace en la mañana o en la tarde y ese mismo día el paciente se puede ir a su casa”.


El abordaje quirúrgico depende de la ubicación del testículo. “Si está en la parte del ingle o un poco más abajo se puede hacer con cirugía abierta, pero si está en el abdomen habría que hacerlo con cirugía laparoscópica. Es una cirugía que hacemos frecuentemente y corresponde a una de las patologías genitales más frecuentes que vemos en los niños”, aseguró.


La incidencia disminuye con el tiempo y es más frecuente en recién nacidos prematuros o de bajo peso. “Eso también puede ser un factor de riesgo para las guagüitas, para tener en cuenta”, finalizó la especialista.

europapress