La familia enfrentando el futuro

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Luis Riveros ok

La ilusión de las familias se enaltece en estos días de marzo, cuando se reanuda el año académico y muchas de ellas celebran el inicio de una carrera por parte de alguno de sus miembros jóvenes. Y es cierto, el progreso y bienestar de las personas está íntimamente ligado a la educación y al cumplimiento de metas como el ingreso a la universidad o el egreso de alguna de ellas. Muchos estudios realizados demuestran que la educación es una de las inversiones más rentables en todas partes del mundo: el retorno a cada peso invertido significa una compensación muy importante. Es claro: la educación brinda, además, retornos no financieros muy importantes, como es el reconocimiento social, el sentimiento de autorealización y la apertura de nuevas oportunidades para progresar intelectual y profesionalmente. A su vez, la educación también representa sacrificios importantes en términos de lo que cada uno debe hacer para sortear con éxito su plan de estudios. Pero, sumando y restando, los estudios revelan el alto retorno monetario y no monetario que representa la educación.


Ciertamente, existen diferencias entre las distintas instituciones de educación superior, especialmente en cuanto a la efectiva provisión de una formación exitosa. Desde luego eso tiene que ver con el prestigio de la institución, que es realidad un reconocimiento a la trayectoria y profundidad académica lograda y reconocida. Sin embargo, mucho de todo eso está dentro del esfuerzo de marketing o venta que las instituciones enfatizan cuando no cuentan con los más sólidos antecedentes académicos. Ciertamente, la calidad de la formación que se provee tiene mucho que ver con la capacidad de innovar en forma significativa en cuanto a los estudios que se desarrollan en las distintas carreras y especialidades para así mantenerse al día en la difícil y cambiante realidad del mundo productivo y de los servicios. Por eso, hay que prestar atención a las iniciativas de cambios que alientan las instituciones en materia formativa. La calidad de la formación entregada tiene también que ver con las vinculaciones internacionales de la institución en cuestión, las cuales, más allá de las formalidades y temas del marketing, permiten que la profesión y la especialización se vinculen activamente con la realidad de la globalización que hoy reta al conocimiento. Por eso, es muy importante que los estudiantes obtengan pleno acceso al intercambio y a obtener lecciones de los profesores visitantes internacionales.


Hay tres condiciones a las que una familia debiera prestar atención para asegurarse de que se provea la posible mejor educación superior. Primero, la renovación y actualización de la secuencia de cursos y programas de la acción formativa, lo cual demanda esfuerzos permanentes frente a un mundo complejo y una realidad laboral cambiante. Por lo mismo, no debe descuidarse la opción de prosecución de estudios, especialización a nivel superior e, incluso, posible combinación de diversas especialidades y disciplinas. Segundo, es fundamental que se preste atención a la dotación de académicos y académicas, que deben tener los estudios formativos del más alto nivel y una acción permanente de perfeccionamiento y presencia en medios académicos. Tercero, que se ofrezcan servicios adecuados a los estudiantes, especialmente en temas de intercambio internacional con apoyo efectivo y en programas que realmente signifiquen un cambio positivo y abran nuevas oportunidades para el nuevo profesional.


Las familias alientan un sueño que es el de abrir nuevas y mejores oportunidades para sus hijos. Ello no debe quedarse en la simple obtención de títulos y grados, sino en el progreso permanente en materia intelectual y laboral. Eso sólo lo permite una educación superior de calidad, guiada no sólo por el afán del equilibrio financiero, sino por el ánimo fructífero de construir un mejor futuro para cada familia y la sociedad en su conjunto.


Prof. Luis A. Riveros

Emérito Universidad de Chile

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