Sr. Director,
Los recientes incendios nos han recordado que toda ayuda es valiosa, pero también que la falta de coordinación centralizada es un desafío pendiente. En la urgencia, el rol de los influencers ha sido fundamental: su agilidad digital y alta producción de contenidos permiten movilizar recursos con una rapidez que la burocracia a veces no alcanza, llegando a zonas críticas con suministros e incluso viviendas.
Sin embargo, para optimizar este esfuerzo, debemos aprender la lección de ser más transparentes. Dado que el número de actores que recolectan fondos ha crecido exponencialmente, es imperativo establecer mecanismos de monitoreo. Tanto organismos del Estado como organismos no gubernamentales, ONGs, y celebridades deberían comprometerse a entregar inventarios detallados de los bienes y dineros recibidos. Más que una norma impositiva, esto debe ser un compromiso ético para resguardar la fe pública y asegurar a los donantes que su generosidad llega efectivamente a destino.
El trabajo de los creadores de contenido es complementario a la invaluable expertise de las ONGs, las cuales operan en coordinación con las autoridades y lideran las etapas de reconstrucción. No obstante, para que esta sinergia sea eficiente, los datos de cada campaña, incluyendo métricas de lo recaudado y lo entregado, debieran ser recopilados por un ente central. Solo a través de la rendición de cuentas seguiremos confiando en la noble labor de auxiliar a quienes más lo necesitan.
Dr. Jorge Jarpa Vrandecic
Académico de Facultad de Administración y Negocios
Universidad Autónoma