​EEUU acusa a tres ingenieros de Silicon Valley de robar secretos a empresas para transferirlos a Irán

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MADRID 20 Feb. (EUROPA PRESS) -

Tres ingenieros de Silicon Valley han sido imputados formalmente por un gran jurado federal por conspiración para cometer robo de secretos comerciales de Google y otras importantes empresas tecnológicas para su transferencia a ubicaciones no autorizadas, incluyendo Irán.


Según ha informado la Fiscalía de los Estados Unidos, Samaneh Ghandali, de 41 años, Mohammadjavad Khosravi, de 40 años, y Soroor Ghandali, de 32 años, fueron arrestados este jueves y posteriormente comparecieron por primera vez ante el Tribunal Federal de Distrito de San José (California).


En concreto, a los tres acusados se les imputa formalmente por conspiración para cometer robo de secretos comerciales de Google y otras empresas tecnológicas, así como por robo e intento de robo de secretos comerciales y obstrucción a la justicia.


La acusación formal afirma que las hermanas Samaneh Ghandali y Soroor Ghandali, trabajaron en Google antes de incorporarse a otra empresa tecnológica (denominada Compañía 3), mientras que Khosravi, casado con la primera, trabajó en otra empresa tecnológica (Compañía 2).


Como parte del presunto plan para cometer robo de secretos comerciales, los acusadas utilizaron sus empleos para obtener acceso a información confidencial y sensible y exfiltraron documentos, incluyendo secretos comerciales relacionados con la seguridad de los procesadores, la criptografía y otras tecnologías, de Google y otras empresas tecnológicas "a ubicaciones personales y de terceros no autorizados, incluyendo dispositivos de trabajo asociados a sus respectivos empleadores, e Irán".


"Los acusados se aprovecharon de sus cargos para robar secretos comerciales confidenciales a sus empleadores", declaró el fiscal federal Craig H. Missakian.


Según la acusación, los acusados ocultaron sus acciones presentando declaraciones juradas falsas a las empresas tecnológicas víctimas sobre la conducta y los secretos comerciales robados; destruyendo archivos extraídos y otros registros de dispositivos electrónicos; así como ocultando los métodos de exfiltración para evitar ser detectados.


De ser declarados culpables, cada acusado enfrenta una pena máxima de 10 años de prisión y una multa de 250.000 dólares (212.210 euros) por cada cargo de conspiración para cometer robo de secretos comerciales, y de robo e intento de robo de secretos comerciales, así como a una pena máxima de 20 años de prisión y una multa de 250.000 dólares por el cargo de obstrucción de procedimientos oficiales.


"Las presuntas acciones descritas en esta acusación formal reflejan una traición deliberada a la confianza por parte de individuos acusados de robar secretos comerciales de las mismas empresas tecnológicas que los emplearon", declaró el agente especial a cargo del FBI, Sanjay Virmani, destacando que el método empleado por los acusados para transferir datos confidenciales implicó medidas deliberadas para evadir la detección y ocultar sus identidades


"Proteger la innovación de Silicon Valley y defender las tecnologías innovadoras que impulsan nuestra economía y seguridad nacional es una prioridad absoluta para el FBI", añadió el funcionario.

europapress