​Mercado de Derivados en Chile: El Desafío Pendiente

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Ricardo Albornoz S.2

El reciente Informe de Estabilidad Financiera del Banco Central confirma que el mercado chileno de derivados ha logrado avances significativos en los últimos años. La modernización del marco de netting, el fortalecimiento de la infraestructura de compensación y liquidación, y las nuevas exigencias de gestión de riesgos han contribuido a construir un mercado más robusto y seguro. 


Asimismo, el mismo informe menciona una asistencia técnica por parte del FMI que revisaría estándares regulatorios internacionales que sean aplicables a Chile, considerando las características del mercado local, reflejando que las autoridades ven espacio para continuar profundizando y sofisticando este mercado. A modo de ejemplo, cifras recientes muestran que el tamaño del mercado de derivados financieros (OTC más bancos reportantes al Banco Central), es uno de los mercados más grandes del sistema financiero chileno cuando se mide por monto nocional vigente, superando los US$2.000.000 millones. 


Sin embargo, existe una dimensión que rara vez forma parte del debate público: la accesibilidad que tienen las empresas al conocimiento técnico necesario para utilizar estos instrumentos de manera adecuada y acorde a lo que exige la normativa.


El mercado chileno se caracteriza por una fuerte concentración en instrumentos relativamente simples, como los forwards de moneda y los swaps de tasas de interés. Habitualmente, esta realidad se atribuye a una cultura financiera conservadora o al hecho de que estos instrumentos satisfacen gran parte de las necesidades de cobertura de las empresas. Ambas explicaciones son válidas, pero existe un tercer factor menos visible: la complejidad del marco técnico y contable asociado al uso de derivados.


La incorporación de derivados en la gestión financiera no implica únicamente decidir qué instrumento utilizar. También requiere comprender y aplicar adecuadamente normas especializadas, particularmente NIIF 9 y la contabilidad de coberturas (hedge accounting). Documentar relaciones de cobertura, evaluar su eficacia, determinar el tratamiento de los cambios de valor razonable y administrar correctamente las reclasificaciones contables son tareas que exigen conocimientos altamente especializados.


El problema no es la inexistencia de este conocimiento, sino su accesibilidad. La normativa se encuentra dispersa entre estándares internacionales, guías de aplicación, interpretaciones y criterios de supervisión. Además, la formación universitaria suele abordar estos temas de manera superficial, mientras que gran parte del material técnico disponible se encuentra en inglés y presupone un nivel avanzado de conocimientos.


Esta realidad genera una barrera de entrada silenciosa. Las grandes instituciones financieras y las corporaciones con tesorerías desarrolladas cuentan con equipos capaces de gestionar esta complejidad. En cambio, muchas empresas medianas y pequeñas terminan limitando su uso de derivados a instrumentos simples o, simplemente, deciden no avanzar hacia soluciones más sofisticadas.


Por ello, si el objetivo país es profundizar el mercado de derivados, no basta con mejorar la regulación y la infraestructura. También es necesario reducir las barreras de conocimiento. Una mayor disponibilidad de documentación práctica, programas de formación especializados y contenido técnico de calidad en español podría ampliar significativamente la base de empresas capaces de utilizar estas herramientas de manera segura y eficiente.


La profundización del mercado de derivados constituye un desafío multidimensional que trasciende la regulación y la infraestructura financiera. Para avanzar significativamente, es imperativo democratizar el acceso al conocimiento técnico, transformando estos instrumentos en herramientas concretas de cobertura de riesgos y desarrollo empresarial. Solo mediante la combinación de marcos normativos sólidos, plataformas accesibles y capacitación continua, las empresas podrán aprovechar plenamente el potencial de estos mercados.


Ricardo Albornoz,

Gerente de Riesgo Financiero de PwC Chile

europapress