MSF denuncia el impacto sobre la población civil del aumento de ataques con drones por parte de las FFAA y las RSF
MADRID, 20 Feb. (EUROPA PRESS) -
Estados Unidos ha desvelado un plan fundamentado en "cinco pilares" para un acuerdo de paz que ponga fin a la guerra desatada en abril de 2023 entre el Ejército de Sudán y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), en el marco de los esfuerzos internacional para impulsar un proceso de diálogo entre las partes en el país, sumido en una grave crisis humanitaria debido al conflicto.
El enviado especial de Estados Unidos para Asuntos Árabes y Africanos, Massad Boulos, ha apuntado que estos pilares son "una tregua humanitaria inmediata; un acceso humanitario sostenido y la protección de los civiles; un alto el fuego permanente y acuerdos de seguridad creíbles; una transición política inclusiva y encabezada por civiles; y un camino a largo plazo hacia la recuperación y la reconstrucción que restaure la estabilidad y las oportunidades para el pueblo de Sudán".
Así, ha reiterado que existe "la urgente necesidad" de poner fin a este "innecesario conflicto" y ha manifestado que "no hay solución militar" en Sudán. "El momento para poner fin a los combates es ahora", ha explicado, al tiempo que ha lamentado que "el sufrimiento del pueblo sudanés es devastador, con desplazamiento generalizado, inseguridad alimentaria y atrocidades que requieren atención y acción global".
"Estados Unidos seguirá trabajando de forma estrecha con aliados y socios, incluidos los del Cuarteto, Reino Unido y otros para presionar a favor de una tregua humanitaria y expandir la asistencia vital", ha dicho. "Seguiremos haciendo que los responsables de atrocidades rindan cuentas, también mientras trabajamos urgentemente para la paz que merece el pueblo sudanés", ha zanjado.
El jefe del Ejército y presidente del Consejo Soberano de Transición, Abdelfatá al Burhan, reiteró el jueves su negativa a alcanzar una tregua sin una retirada de las RSF de las ciudades, al tiempo que sostuvo que rechaza un papel mediador de Emiratos Árabes Unidos (EAU) --parte del Cuarteto-- por su respaldo a los paramilitares.
Al Burhan subrayó por ello que Jartum no aceptará ningún acuerdo de alto el fuego que no incluya la retirada de los paramilitares de las zonas que controlan, incluida la mayoría de la región de Darfur (oeste) y partes de Kordofán, epicentro durante los últimos meses de las principales hostilidades, según ha recogido el portal sudanés de noticias Sudan Tribune.
En esta línea, destacó que Sudán aplaude los esfuerzos internacionales de mediación, si bien esgrimió que no aceptará que países que respaldan a las RSF tengan un papel en ello, en referencia a RSF. Además, acusó a los paramilitares de cometer atrocidades y expresó su "rechazo total" a que sigan portando armas: "Los combatiremos hasta que se rindan".
MSF DENUNCIA LOS ATAQUES CON DRONES
Por su parte, la organización no gubernamental Médicos Sin Fronteras (MSF) ha denunciado este mismo viernes los ataques con drones durante los últimos días por parte de las Fuerzas Armadas y las RSF contra zonas civiles e infraestructuras como escuelas, mercados, centros de salud y fuentes de agua, después de atender a cerca de 170 pacientes durante las dos primera semanas de febrero por heridas sufridas en este tipo de incidentes.
Así, ha explicado que un equipo de MSF en Adré, en el este de Chad, recibió el 15 de febrero a 18 civiles, entre ellos cuatro mujeres y tres niños, que resultaron heridos en ataques con drones de las Fuerzas Armadas sudanesas contra un mercado de combustible justo al otro lado de la frontera, en Adikong, situada en el estado de Darfur Occidental.
Además, 29 personas heridas fueron atendidas el 6 de febrero en un hospital apoyado por MSF en Tine, también en el este de Chad, tras dos ataques con drones de las RSF en el oeste de Sudán que causaron la muerte de al menos diez personas. Cuatro de ellos murieron en el hospital posteriormente, momento desde el que decenas de pacientes más han llegado a la zona debido a estos ataques.
"Entre los pacientes que recibimos, un niño de nueve años llegó con una gran herida de metralla en el ojo, extensas fracturas faciales y dos dedos amputados. Presentaba fuertes dolores y estaba expuesto al polvo tras un largo viaje para llegar al centro", ha manifestado Virginia Moneti, coordinadora médica del proyecto de MSF en Tine.
"Incluso con una atención óptima, es probable que sufra una discapacidad a largo plazo. Fue trasladado a Yamena para recibir tratamiento adicional", ha dicho. "Nuestros equipos en Zalingei, Darfur Central, también trataron a 29 pacientes este mes tras varios ataques, incluidos al menos ocho civiles", ha detallado, según un comunicado publicado por la organización.
UN PATRÓN "ALARMANTE" EN LA GUERRA
Esperanza Santos, responsable de la unidad de emergencias de MSF, ha hecho hincapié en que "la guerra en Sudán se libra con drones más allá de las líneas del frente". "Nuestros equipos atienden regularmente a un gran número de heridos por drones, incluyendo mujeres y niños. Estos ataques se utilizan para interrumpir las líneas de suministro, dañar la infraestructura civil y corren el riesgo de crear condiciones similares a las de un asedio en zonas en disputa", ha dicho.
"Estos incidentes recientes revelan un patrón alarmante en la conducción de la guerra en Sudán. Los ataques con drones no se limitan a objetivos militares. A veces hay múltiples ataques consecutivos en el mismo lugar y causan daños devastadores: civiles, incluidos niños, mueren o resultan gravemente heridos en un flagrante incumplimiento del derecho internacional humanitario", ha agregado.
En esta línea, Santos ha esgrimido que "los actores armados deben tomar medidas inmediatas para proteger a los civiles y al personal humanitario". "Los civiles deben ser siempre protegidos", ha zanjado, en línea con las preocupaciones expresadas por MSF por el impacto de la guerra sobre la población civil y las propias operaciones humanitarias para dar ayuda a los damnificados.
La guerra civil en Sudán estalló a causa de las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar RSF en el seno del Ejército, situación que provocó el descarrilamiento de la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya dañado tras la asonada que derribó en 2021 al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, marcado por la intervención de varios países en apoyo a las partes en guerra, ha sumido al país en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, con millones de desplazados y refugiados y ante la alarma internacional por la propagación de enfermedades y los daños sufridos por infraestructuras críticas, que impiden atender a cientos de miles de damnificados.