​Más allá del debate: ¿qué se requiere para un internet realmente seguro?

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Cyntia Soto (1)

Ante los riesgos asociados al uso de la tecnología por parte de niñas, niños y adolescentes, a menudo quedamos atrapados en un debate de dos polos: la prohibición como respuesta rápida o el “dejar hacer” sin mayor intervención. Sin embargo, si la conversación se agota ahí, corremos el riesgo de llegar tarde al tema de fondo. Ellos continuarán conectados, solo que con menos acompañamiento, menos herramientas y mayor exposición.


En el Día Internacional del Internet Seguro, el tema vuelve a instalarse con fuerza. En España se ha anunciado la prohibición de redes sociales para menores de 16 años; en Chile, entra en vigencia la restricción del uso de celulares en los establecimientos educacionales. Ambas iniciativas reflejan una preocupación legítima, pero si la respuesta se reduce únicamente a normas restrictivas, se pierde una oportunidad decisiva: asumir que internet ya es parte de la vida social, educativa y emocional de niños y adolescentes.


La evidencia es clara. Según la Radiografía Digital 2025, realizada junto a Criteria, seis de cada diez niños en Chile acceden a dispositivos digitales desde los 7 años, y la edad promedio del primer teléfono móvil bordea los 10. Este dato no es anecdótico; es estructural. La entrada al mundo digital ocurre tempranamente, muchas veces antes de que los adultos tengan claridad sobre cómo acompañar, qué límites establecer, qué señales de alerta reconocer y qué herramientas activar.


Por eso, la clave es mover el foco. Más allá del “celular sí o no”, la pregunta es qué condiciones mínimas —en competencias, diseño de entornos, herramientas de protección y responsabilidades compartidas— estamos construyendo para que niños y adolescentes naveguen un ecosistema digital que no fue diseñado pensando en ellos. Si el mundo digital es parte del desarrollo, la protección no puede basarse solo en la restricción, sino en formación, acompañamiento y en el diseño de entornos más seguros desde su origen.


En Chile existen señales alentadoras de coordinación. Hace algunos días, junto a CEPPE UC, la Universidad Adolfo Ibáñez, las Subsecretarías de Educación y de la Niñez y ACTI, realizamos la primera reunión del año de la Mesa Intersectorial por el Bienestar Digital Infantil.


Este espacio —si logra traducirse en acciones medibles y con capacidad de escalar— puede ser parte de la respuesta que hoy falta: avanzar desde la preocupación hacia la acción. Porque el riesgo digital no se gestiona solo con diagnósticos ni reacciones coyunturales. Se gestiona con hábitos, herramientas y protocolos que funcionen en la vida cotidiana de familias, escuelas y comunidades.


Construir un internet realmente seguro para niñas, niños y adolescentes exige pasar del debate a la implementación: prevención, estándares claros, diseño seguro y responsabilidades definidas entre Estado, escuelas, industria y familias.


Cyntia Soto Cifuentes, 

Gerenta de Sostenibilidad y Responsabilidad Corporativa en Claro Chile

europapress