MADRID 10 Feb. (EUROPA PRESS) - El líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ha concedido perdones o reducción de penas a más de 2.000 personas condenadas por tribunales del país, una decisión que no afecta a ninguno de los detenidos en las manifestaciones por la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida registradas entre finales de diciembre y principios de enero.
La decisión afecta a un total de 2.108 personas y llega a petición del jefe del aparato judicial iraní, Gholamhosein Mohseni-Ejei, según ha dicho su 'número dos', Ali Mozafari, quien ha especificado que no afecta a los detenidos en las protestas, que se saldaron con más de 3.000 muertos, según el balance oficial.
Mozafari ha especificado que el aparato judicial ha presentado "en varias ocasiones" desde el inicio de año una serie de listas con propuestas para estas conmutaciones de penas, antes de recalcar que "algunas de estas personas han sido liberadas y otras han visto reducidas sus sentencias", tal y como ha recogido el portal iraní de noticias Mizan Online, vinculado al aparato judicial.
Sin embargo, ha manifestado que los implicados en los "disturbios" de las últimas semanas no figuran entre los beneficiarios. "Las afirmaciones de que los perdones tendrían efecto sobre detenidos o condenados por los disturbios son falsas", ha zanjado, en un anuncio que llega un día antes del 47º aniversario de la Revolución Islámica de 1979.
Las autoridades iraníes han denunciado la presencia de "terroristas" respaldados por Estados Unidos e Israel en las protestas con el objetivo de perpetrar ataques y elevar el número de víctimas para que el presidente estadounidense, Donald Trump, pudiera materializar su amenaza de lanzar un ataque contra el país.
Teherán ha confirmado hasta ahora la muerte de más de 3.000 personas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, en las protestas, que arrancaron para denunciar la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida. Sin embargo, ONG como Human Rights Activists in Iran han elevado los muertos a cerca de 7.000 personas.