La reunión anual Post EHC +, organizada por Teva y avalada por la Sociedad Española de Neurología (SEN), ha presentado las principales novedades y aprendizajes del año pasado (2025) en el campo de la cefalea, enfermedad que afecta a más de 5 millones de personas en España y de las que 1,5 millones la sufren de forma crónica.
De hecho, como ha explicado Irimia en la reunión, más del 70 por ciento de los pacientes con migraña crónica presenta sintomatología depresiva. El especialista ha explicado que sufrir tres crisis de migraña al mes provoca en el afectado un "mayor riesgo de sintomatología de ansiedad por la preocupación de sufrir una crisis que le impida hacer vida normal". Además, que una persona esté genéticamente predispuesta a sufrir migraña y tenga depresión "puede provocar un aumento del número de los episodios".
Además de las crisis de dolor, la migraña se asocia con importantes comorbilidades que requieren atención específica. En ese sentido, el doctor Irimia ha destacado que "la migraña, especialmente la migraña con aura, es un factor de riesgo vascular". Es por esta relación por la que los profesionales sanitarios deben controlar otros factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión arterial, la hipercolesterolemia, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad.
EXCESOS DE PESO Y SUS EFECTOS EN LA MIGRAÑA
Según el doctor Irimia, la migraña crónica es más frecuente en pacientes con sobrepeso y obesidad, ya que la grasa corporal aumentada facilita "la liberación de factores inflamatorios que contribuye a la cronificación" de la misma. Por ello, Pablo Irimia ha aconsejado que estas personas bajen de peso y que los especialistas valoren si la persona con migraña debe recibir o no un tratamiento específico para su estado de ánimo.
Además de los ataques de migraña, la enfermedad también tiene un componente significativo fuera de la crisis. El doctor de la Unidad de Cefaleas del Servicio de Neurología del Hospital Universitario de Fuenlabrada, Germán Latorre González, ha detallado que la migraña presenta una fase interictal en la que "el cerebro hiperexcitable está predispuesto a la aparición de ataques".
Esta carga interictal va "más allá del dolor" y viene definida por aspectos clínicos (síntomas interictales), psicológicos y sociales (miedo a padecer crisis, ansiedad anticipatoria y actitudes evitativas) y económicos (absentismo laboral, presentismo y reducción de la productividad).
Los síntomas interictales son más frecuentes en las formas más graves de la enfermedad, como en la migraña crónica. En este tipo de cefalea "al menos el 40 por ciento de los pacientes con migraña padecen síntomas interictales", según el doctor Latorre. Entre estos síntomas se encuentran la hipersensibilidad sensorial (fotobia, fonobia y osmofobia), los trastornos cognitivos, los síntomas vestibulares, las alteraciones del sueño y las alteraciones psiquiátricas. Para la detección de estos síntomas, el especialista ha recomendado el uso de la escala MIBS-4, que analiza y cuantifica la carga interictal.
Estos síntomas son más evidentes en pacientes con mayor sensibilización central y con mayor número de ataques o cuando son más duraderos e invalidantes. "Un paciente con mucha carga interictal es un paciente más complejo, con más discapacidad y que debería ser abordado de una forma más integral y completa" ha concluido Latorre.