Sr. Director,
Chile está envejeciendo a un ritmo acelerado. Para 2050, uno de cada tres chilenos tendrá más de 60 años. Este cambio demográfico no es solo un número: es un llamado urgente a reflexionar cómo nos cuidamos y cómo cuidamos a quienes han construido nuestra sociedad. Hoy, los adultos mayores enfrentan riesgos que muchas veces son invisibles: caÃdas, desnutrición, pérdida de masa muscular, fragilidad emocional. Problemas que, si no se abordan a tiempo, terminan en dependencia y pérdida de autonomÃa.
La prevención es la herramienta más poderosa que tenemos. Adaptar los hogares, promover el ejercicio, garantizar una alimentación adecuada y realizar controles periódicos son acciones simples que pueden cambiar vidas. Pero no basta con la técnica: necesitamos humanidad organizada. La enfermerÃa, por ejemplo no sólo mide parámetros fÃsicos como la presión arterial, sino que también; fomenta la cognición, escucha, acompaña.
¿Estamos formando suficientes profesionales con competencias gerontológicas? ¿Estamos dando a la enfermerÃa el espacio que merece en las polÃticas públicas? Envejecer con seguridad no es cuestión de suerte, sino de prevención y compromiso social. Porque cuidarnos y cuidar a nuestros mayores no es un acto asistencial: es un acto de justicia.
Daniela Hidalgo,
Académica Facultad de EnfermerÃa U. Andrés Bello