Sr. Director,
Chile atraviesa una de las sequÃas más prolongadas de su historia, con más de la mitad de las comunas del paÃs en situación de escasez hÃdrica. Este fenómeno no solo impacta a las familias y comunidades, sino también a sectores productivos clave como la agricultura. En paralelo, el consumo energético asociado al riego representa una parte importante de la electricidad utilizada en zonas rurales, elevando los costos y afectando la competitividad del sector.
La relación entre agua y energÃa es directa: cada litro de agua que se desperdicia también es energÃa perdida. Cuando el riego es ineficiente, se consume electricidad de más para bombear, transportar y distribuir agua que no llega al cultivo. Por eso, avanzar hacia una gestión integrada del agua y la energÃa es fundamental.
La incorporación de sistemas de riego tecnificados, diseñados hidráulica y agronómicamente y acompañados de asesorÃa experta, permite optimizar ambos recursos, reduciendo costos y fortaleciendo la sostenibilidad agrÃcola. No se trata solo de una mejora técnica, sino de una decisión estratégica para enfrentar la sequÃa, estabilizar los gastos operativos y asegurar la productividad en el tiempo.
Chile tiene la oportunidad de convertir este desafÃo en una ventaja competitiva. Apostar por la eficiencia hÃdrica y energética es avanzar hacia una agricultura más moderna, resiliente y comprometida con el futuro.
Nicolás Zepeda
Experto en Riego de Dripsa