MADRID 17 Oct. (EUROPA PRESS) -
La economÃa europea ha logrado resistir el impacto de las crisis recientes, pero los daños "comienzan a dejar huella" y el impulso de crecimiento se desvanece hacia unas perspectivas "mediocres" a medio plazo, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), que advierte de que, en ausencia de reformas para impulsar la actividad y dadas las presiones de gasto relacionadas con el envejecimiento y la transición tecnológica y climática, la deuda podrÃa llegar en promedio al 130% del PIB para 2040, lo que cuestionarÃa la capacidad de Europa para financiar sus prioridades.
"Si Europa y los paÃses europeos fuera de la UE mantuvieran sus polÃticas fiscales actuales y no las ajustaran, dadas estas presiones de gasto, esta cifra se duplicarÃa en los próximos 15 años y aumentarÃa, para el paÃs europeo promedio, hasta el 130% del PIB", ha apuntado el director del FMI del Departamento Europeo, Alfred Kammer.
Entre los factores que frenan el avance de Europa, el FMI señala las elevadas barreras comerciales intracomunitarias que aún existen, con unos mercados de capitales insuficientemente integrados y profundos para financiar la innovación, además de barreras a la migración laboral hacia sectores con oportunidades de crecimiento y la ausencia de un mercado energético unificado, que reducirÃa los costes y contribuirÃa a la seguridad energética, sumados al efecto del envejecimiento de la población, que reducirá la población europea en edad laboral en más de dos tercios de los paÃses de la UE para 2050.
Asimismo, dado el aumento de los costes del comercio internacional, el FMI recomienda a Europa ampliar sus relaciones comerciales y promover la cooperación multilateral
"Se espera que el crecimiento de Europa se mantenga moderado a medio plazo, principalmente debido al bajo crecimiento de la productividad y al debilitamiento de la oferta laboral", advierte el FMI, para el que el débil y decreciente crecimiento de la productividad representa el mayor obstáculo para el crecimiento en Europa, mientras que advierte de que "con las tasas de crecimiento actuales, los planes fiscales existentes son insuficientes para gestionar las enormes presiones fiscales de Europa".
A este respecto, lamenta que la consolidación fiscal se ha ralentizado tanto en la Europa avanzada como en la emergente, debido en gran medida a los nuevos planes de gasto en infraestructura y defensa, a la vez que se prevé un aumento de la presión sobre el gasto a largo plazo derivada de las pensiones, la sanidad y las necesidades de energÃa limpia.
"Sin embargo, el margen de maniobra fiscal es limitado para muchos paÃses que ya tienen un alto nivel de deuda. En muchos paÃses, esto pone en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas", avisa la institución, para la que la solución pasa por un paquete integral de polÃticas que combine reformas estructurales y consolidación a medio plazo.
"La mayorÃa de las reformas cruciales para el crecimiento aún se encuentran en fase de deliberación", critica la entidad multilateral, subrayando que, si bien Europa ha demostrado que puede actuar con rapidez ante las crisis, su persistente brecha de productividad y la consiguiente debilidad del crecimiento a medio plazo "aún no han generado una respuesta completa y eficaz" a nivel de la UE.
"Las reformas son difÃciles, pero las reformas retrasadas o incompletas son costosas", recuerda el FMI, que advierte de que, si las reformas se implementaran con cinco años de retraso, la necesidad de ajuste fiscal aumentarÃa en 1,5 puntos porcentuales.
De tal modo, recomienda implementar una comunicación eficaz y unos marcos institucionales sólidos para impulsar el éxito de las reformas, fomentando la confianza y el diálogo desde un principio; asà como estimular el diálogo social y las instituciones independientes, que considera claves para la aceptación e implementación de las reformas; junto con la agrupación y secuenciación de las reformas, lo que ayuda a distribuir los beneficios de las reformas de manera más equitativa.
Asimismo, considera que unos procesos más ágiles en la UE respaldarÃan las iniciativas de reforma, ya que el aumento de miembros de la UE ha incrementado el tiempo y esfuerzo necesarios para alcanzar el consenso, por lo que plantea la posibilidad de adaptar la jerarquÃa de formulación de polÃticas y acortar los procesos de toma de decisiones en apoyo de la agenda de reforma estructural.
"Esto podrÃa implicar, por ejemplo, avanzar hacia la votación por mayorÃa en lugar de la unanimidad, o permitir excepciones para el progreso entre los que estén dispuestos", expone.