Señor director:
En estos días nos hemos enfrentado a un concepto nuevo para nuestra escena política, como es el “lawfare”, donde ciertos actores políticos instrumentalizan el sistema judicial como parte de una estrategia política altamente mediática. Esta finalmente busca que figuras políticas destacadas, que son acusados de eventuales delitos, imputen a todo el sistema jurídico y político de un montaje en su contra, de una persecución política, donde al final se busca confundir a la opinión pública y radicalizar posiciones en torno al líder, al que se le debe defender y proteger sin considerar de manera alguna su eventual participación en los hechos delictivos investigados.
Esta es la estrategia seguida por el Partido Comunista y el alcalde Jadue, con protestas en el Metro, amenazas directas del presidente del PC y una carta firmada por 1.400 “intelectuales” de izquierda. Todos ellos parecieran pretender reemplazar el sistema judicial, lo que no está muy lejano de hacer justicia en las plazas públicas o el dedo arriba o abajo de un tribuno, como parece querer el presidente del PC, donde, por cierto, él es el tribuno.
Esta práctica, es nefasta ya que socava y destruye la institucionalidad, pone en duda la legitimidad del sistema judicial, del político y finalmente de la democracia. Cuando se desconfía de ella se empieza a mirar la única alternativa a este sistema como son las dictaduras.
Eric Latorre
Director del magíster en Gobierno y Dirección Pública
Universidad Autónoma de Chile