En la lucha contra la corrupción, Chile era visto como un paÃs ejemplar. Esa imagen se ha ido desdibujando por diversas situaciones conocidas en el último tiempo.
Los pasos correctos serán siempre aquellos que permitan sancionar los delitos cometidos y anticipar el accionar de los defraudadores. Chile es un paÃs en que se valora más la defensa luego de cometidos los delitos que su prevención.
La Ley de Delitos Económicos es un excelente paso inicial en el combate a las malas prácticas. Si bien incorpora un listado de delitos que se encontraban dispersos en distintos cuerpos legales, con esta ley pueden identificarse con un denominador común y reciben sanciones mayores, que reducen (aunque no eliminan absolutamente) la asimetrÃa que se percibÃa al comparar los crÃmenes de cuello y corbata con otro tipo de delitos de menor cuantÃa.
Para avanzar en la lucha contra la corrupción, se requiere que las auditorÃas internas y el rol de los auditores en las organizaciones sea adecuadamente ponderado. Es exagerada y equivocada la mirada de quienes ven en el auditor solo a un asesor tributario. Una mirada distinta de la labor de los auditores permitirÃa completar el cÃrculo que aún no cierra respecto de la prevención de fraudes.
También, es necesario que la academia tome una posición de defensa continua y resuelta contra las malas prácticas, impulsando mallas curriculares que incorporen el debate ético en el aula, ejecutando actividades públicas de discusión, participando activamente en la dialéctica parlamentaria y asumiendo las responsabilidades que le corresponden.
Leonardo Torres
Académico Departamento de Control de Gestión y Sistemas de Información
Facultad de EconomÃa y Negocios
Universidad de Chile