Sr. Director,
Las regiones donde están presentes los lagos nor-patagónicos son una zona de gran valor ecológico y turístico de nuestro país, lo que lo convierte en un territorio clave para el desarrollo económico de Chile. Es aquí cuando surge la pregunta de si es posible lograr un equilibrio entre preservación y desarrollo.
El crecimiento demográfico acelerado que se arrastra de los últimos años y los impactos ambientales y sociales asociados a este son una realidad. Es el momento de encauzar la ola de desarrollo que se vive a nivel local, y apostar por ciudades resilientes, inclusivas y económicamente vibrantes. Y que colocan su patrimonio natural en el centro de su estrategia de desarrollo.
La conservación de los recursos naturales de la región es esencial para preservar la biodiversidad y garantizar el bienestar de las comunidades locales, pero al mismo tiempo vemos una región con gran potencial para convertirse en un polo estratégico a nivel mundial en áreas como agricultura, energías limpias, construcción sostenible y turismo.
Conciliar estos dos objetivos promoviendo un desarrollo sostenible es posible, pero ello implica un trabajo estrecho con las comunidades locales, empresarios, y autoridades, fomentando buenas prácticas y educando sobre la importancia de una cultura sostenible.
Regionalmente se han unido fuerzas para lograr este equilibrio, es más, hace un par de semanas se firmó un acuerdo entre el sector público y privado para avanzar en una hoja de ruta que proteja el lago Llanquihue, a su vez se lanzó el Plan “Lago sin huella”, que busca monitorear periódicamente la calidad del agua de este lago. Ahora falta una motivación país que vea a las ciudades lacustres como un ejemplo del potencial que tienen las regiones para crear nuevos centros urbanos que hagan frente a la descentralización, resilientes al cambio climático y con proyección futura.
Fernando Coz, director ejecutivo Chile Lagos Limpios