Informe de Percepción de Negocios: mejoran perspectivas para el II semestre pero aumenta dificultad para llenar vacantes

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Banco Central 6

De acuerdo al Informe de Percepción de Negocios de agosto 2021, presentado este miércoles por el Banco Central, la información recabada apunta a que la actividad se ha recuperado en los últimos meses y las perspectivas para el segundo semestre han mejorado. No obstante, varios manifiestan preocupación hacia el 2022, en particular porque las medidas de apoyo a los ingresos —que estiman han sido el principal factor de dinamismo del gasto privado— ya no estarían presentes.

Las empresas consultadas estiman que la recuperación del empleo seguirá siendo más lenta que la de la actividad, pues muchas han implementado mejoras de eficiencia o porque prefieren retrasar la decisión de contratar ante lo que consideran importantes fuentes de incertidumbre en ámbitos más allá de la pandemia. De hecho, al consultar por su preocupación ante distintas situaciones, la evolución de la pandemia se ubica por debajo de factores como el aumento de los costos, el desarrollo de manifestaciones sociales y la situación política nacional.

Una fracción mayoritaria de las empresas indica que estas fuentes de incertidumbre están afectando negativamente sus decisiones de inversión, y quienes invierten relatan gastos orientados a automatizar sus procesos, mantener niveles de producción o cumplir con contratos que ya se habían adjudicado.

Los incrementos de costos, tanto de insumos como laborales, se han vuelto más generalizados entre sectores y existe preocupación por la escasa disponibilidad de mano de obra en determinados tipos de trabajadores. Es así como una gran proporción de las empresas que han hecho ofertas de empleo durante este año señalan haber tenido dificultades para contratar, con una fracción importante de ellas que no pudo llenar las vacantes disponibles.

Las empresas dan cuenta de una mejora de la actividad y perspectivas más positivas para el año. La proporción de empresas que señala que en los últimos doce meses el desempeño de sus negocios mejoró aumentó y, en algunos casos incluso se superaron las expectativas. Los entrevistados asocian estos resultados a la mayor liquidez de los hogares y a la gradual reapertura de la economía tras los confinamientos de marzo y abril. Así, varias empresas dan cuenta de un importante flujo de caja, lo que en algunos casos implicó que ya se recuperaron o se esté próximo a alcanzar los niveles de actividad prepandemia. De hecho, entre las empresas encuestadas alrededor del 23% declara haber alcanzado un nivel de desempeño similar al que anotaban previo a la pandemia. Asimismo, la fracción de empresas que señala que no volverá a niveles de actividad similares a los de febrero del 2020 es bastante menor. Destaca que, a diferencia de otros Informes, por Macrozonas no se observan mayores diferencias en el desempeño de los negocios. Esto, por cuanto el repunte de la actividad está fuertemente relacionado con el fin de las cuarentenas en gran parte del país y el elevado nivel de los precios de distintos productos de exportación.

Hacia adelante, la mayoría de las empresas mantiene perspectivas positivas. Entre quienes responden la encuesta, alrededor del 57% espera que dentro de un año el desempeño de su negocio será mejor que el actual. En la misma línea, la mayoría de los entrevistados estiman que la segunda mitad del año será mejor que la primera, especialmente por la evolución de la situación sanitaria y la mayor apertura de la economía que se está produciendo.

Las buenas expectativas se condicen tanto con el avance de gran parte del país hacia fases menos restrictivas del Plan Paso a Paso, como con las modificaciones a dicho Plan que comenzaron a operar a mediados de julio. Más de la mitad de quienes responden la encuesta estiman que los cambios en el plan Paso a Paso tendrán efectos positivos en el desempeño de la empresa . Adicionalmente, los entrevistados, especialmente quienes operan en empresas de servicios, están esperanzados en los efectos que pueda tener el retraso del toque de queda, las menores restricciones para el público vacunado o el establecimiento de reglamentos específicos que les permita funcionar. En todo caso, pese a la mayor apertura, las restricciones de aforo siguen complicando el desarrollo de algunos negocios. En tanto, entre los consultados cuyas empresas ya están operando, se comenta que el avance a fases más avanzadas del Plan Paso a Paso no modifica mayormente la forma en que están trabajando, en particular respecto de la necesidad de seguir aplicando los mismos protocolos, tests y entrega de elementos de protección personal. De todas maneras, especialmente las empresas del comercio y de servicios que requieren presencialidad, dieron cuenta de un incremento muy importante de la actividad una vez levantadas las cuarentenas.

Hacia adelante, la incertidumbre se asocia con distintos factores, destacándose que los riesgos en torno a la evolución de la pandemia han perdido relevancia, surgiendo con más intensidad la preocupación por la situación política, la evolución de las manifestaciones sociales, así como el aumento de costos y la disponibilidad de los insumos que utiliza la empresa . Respecto del tema político, las preocupaciones se dividen entre quienes manifiestan su inquietud por el desarrollo de la discusión constitucional —y su posible efecto en el desarrollo de determinados negocios— y entre quienes las centran en los resultados de la elección presidencial. Varios de los entrevistados también indican sus dudas sobre cuán sostenible será el actual dinamismo de la demanda una vez que se extingan las medidas de apoyo a los ingresos, lo que los hace prever que el crecimiento de sus negocios será exiguo en el 2022.

Los factores de incertidumbre están teniendo impactos importantes en las decisiones de inversión de las empresas. De hecho, más del 80% de las empresas encuestadas señala que estos factores están afectándolas negativamente. Ello concuerda con los escasos proyectos de inversión que relatan los entrevistados, los que en su mayoría responden a mejoras de eficiencia, renovación de equipos obsoletos o a proyectos que quedaron rezagados del 2020. No se mencionan grandes proyectos de ampliación de capacidad.


Contratación y Salarios

En cuanto a la contratación de trabajadores se aprecian elementos contrapuestos. Por un lado, está contenida por la incertidumbre que varias empresas señalan les provoca la serie de cambios que podrían darse en las condiciones laborales, o por lo sostenible que pueda ser la mejora de la actividad. Por otro, las empresas que tienen vacantes disponibles informan de una elevada e inusual dificultad para llenarlas, especialmente en algunos segmentos.

De hecho, la dificultad para contratar trabajadores es un tema de gran preocupación en algunos rubros, concentrándose en cierto tipo de trabajadores. Cerca de la mitad de las empresas encuestadas ha estado en búsqueda de personal durante este año. De ellas, el 80% relata dificultades para cubrir las vacantes y solo el 30% finalmente logró contratar a alguien con las competencias que buscaba y bajo las condiciones inicialmente ofertadas. El resto, señala que debió contratar a alguien de un perfil distinto al buscado o definitivamente no logró cubrir la vacante. Las dificultades se mencionan más frecuentemente para trabajadores menos calificados o en rangos salariales más bajos —la encuesta apunta a que la dificultad para contratar personas sin educación superior sobrepasa el 60% de los casos—. Se señalan situaciones en las que no llegan postulantes, o, cuando logran contratar, el trabajador asiste solo unos días y luego no vuelve. Varios entrevistados mencionan que es recurrente la petición de los candidatos a que no los contraten formalmente para no perder beneficios sociales. Asimismo, se relata que cuando intentan reintegrar a algún extrabajador, este declina, por estar dedicado a emprendimientos propios. El temor al contagio y el cierre de fronteras también se menciona como posibles razones detrás de la escasez de mano de obra. En algunos casos, la imposibilidad de alcanzar la dotación óptima ha llevado a la necesidad de cerrar líneas de producción, retrasar procesos de poda en el sector agrícola, de puesta en marcha de algún proyecto de inversión o la necesidad de extender turnos y pagar horas extras a los trabajadores ya contratados.

Consultados sobre si estas dificultades se están traduciendo en la necesidad de incrementos salariales, las respuestas son diversas, aunque mayoritariamente se reconocen mayores costos laborales. Respecto de las presiones salariales, hay desde quienes no las observan hasta quienes mencionan haberse visto en la necesidad de subir los sueldos ofrecidos, en magnitudes que pueden llegar hasta el 20%. En todo caso, ello se produce principalmente en rangos de sueldos inferiores a 600 mil pesos. Por el contrario, en el caso de empleos que requieren más capacitación o corresponden a mandos medios o gerenciales se menciona que no hay mayor dificultad para encontrar buenos candidatos, sin que existan mayores presiones salariales. En todo caso, en algunas regiones la tracción de la minería sí está generando algunas presiones en los sueldos. Adicionalmente a los aspectos salariales, más de la mitad de las empresas manifiesta un aumento de los costos laborales, probablemente incorporando también costos derivados de la pandemia: por ejemplo, la necesidad de contratar transporte especial para sus trabajadores —donde además el aforo de los buses es menor—, elementos de protección personal, o de contar con residencias sanitarias particulares —especialmente en empresas mineras que operan con turnos—.

Respecto de las perspectivas para el mercado laboral, la evidencia recopilada apunta en direcciones dispares. De las entrevistas no se rescatan grandes procesos de contratación en adelante y más bien, quienes necesitan de mayor mano de obra utilizan empresas que proveen servicios temporales. Ello, aducen, responde en primer lugar a la necesidad de externalizar ciertos servicios, pero también a que esta modalidad les da más flexibilidad hacia adelante, considerando las diversas fuentes de incertidumbre que se plantean. Por el contrario, de la encuesta se desprende un panorama positivo para el empleo, con una porción mayoritaria de los encuestados que prevé una dotación superior en un plazo de doce meses más. Esto último, aun cuando el índice de difusión indica que la mayoría de las empresas aún mantienen una dotación inferior a la que tenían previo a la pandemia.


Incremento de Costos

Las preocupaciones respecto del incremento de costos y la disponibilidad de insumos han ido extendiéndose a más sectores y tipos de productos. En torno al 70% de los encuestados señala que en los últimos tres meses la disponibilidad de materias primas, insumos o inventarios han disminuido, algo que ha venido de la mano de aumentos de los costos de reposición. A las dificultades para conseguir materiales de construcción que ya se habían reportado en Informes previos, se suman, entre otros, productos como los repuestos, maquinarias y equipos, ciertos alimentos y aceites para la industria alimenticia, los plásticos y otros derivados del petróleo. Varios entrevistados siguen indicando que el encarecimiento de los insumos y la falta de stock se relaciona con las dificultades en el transporte, el aumento de las tarifas y la poca disponibilidad de los fletes marítimos y los problemas de producción en las fábricas.

Las presiones de costos —tanto por el lado de los insumos como laborales— están comenzando a traducirse en mayores precios de venta o perspectivas de aumentos en el futuro cercano. En torno al 50% de las empresas consultadas declara haber subido sus precios de venta y más del 60% de los encuestados estima que los subirá en los próximos tres meses . Parte de los entrevistados da cuenta que el importante aumento de la demanda que enfrenta les ha permitido traspasar las alzas de costos a precios finales en su totalidad. Otros, han evitado tomar esta decisión por razones más bien tácticas para no afectar una demanda que aún se percibe frágil. Una porción menor ha debido seguir reduciendo sus precios de venta. También es importante destacar que la gradualidad con la que algunos han traspasado el aumento de costos a precios los hace suponer que incluso si los precios de sus insumos dejaran de subir, deberían seguir elevando sus precios de venta para recuperar los márgenes que han estado perdiendo.


Solicitud de créditos

La cantidad de empresas que han solicitado créditos se ha ido reduciendo en los últimos meses y alcanza a aproximadamente un tercio de las empresas consultadas (entre 55 y 56% de las empresas en octubre 2020 y abril 2021). Entre las razones para no solicitar créditos, se distinguen dos grupos. El primero, no tiene necesidad de acceder a nuevos financiamientos, porque la reapertura de la economía y el mejor desempeño de las empresas ha incrementado la liquidez. El segundo, manifiesta que ya tienen un nivel de apalancamiento importante y no están dispuestos a asumir más deuda, especialmente por la incertidumbre que perciben hacia adelante. Las condiciones financieras se estiman permanecen en general favorables, aunque quienes apuntan a un deterioro —cerca de un cuarto de los encuestados— señalan en su gran mayoría la disminución de la tolerancia al riesgo de los bancos, incluso por sobre el aumento de las tasas de interés y demoras en los procesos de aprobación de créditos. Los entrevistados siguen apuntando a la existencia de mayor estrictez en el otorgamiento de créditos especialmente en sectores como los inmobiliarios y los restaurantes y hoteles. Respecto de los plazos de pago a proveedores, la mayoría de los entrevistados no observa cambios y, si algo, se resalta la disminución de estos y que los eventos de morosidad o no pago ya son muy infrecuentes