​El verdadero costo de la falta de diversidad

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Gabriela Clivio

Varias son las investigaciones que han demostrado repetidamente que la diversidad étnica y de género, la inclusión y el desempeño van de la mano en el mundo de la empresa privada. En los últimos años, la probabilidad de que las empresas con diversidad superen a sus pares de la industria en materia de performance o rendimiento ha aumentado y, al mismo tiempo, también han crecido las sanciones para las empresas que carecen de este gran atributo.

Insólitamente esta falta de diversidad es algo que se observa y está presente en los técnicos que conforman los equipos económicos de gobierno, lo que de alguna manera –lamentablemente- repite la caricatura que se ha instalado de “técnicos versus conexión con las necesidades de los chilenos”. A esto se suma la falta de ideas nuevas en la discusión lo que abona el terreno paralas ideas populistas que han hecho estragos en el último tiempo. Todo lo anterior es contrario a la armonía que tenemos que recuperar como sociedad y, lamentablemente,está en línea con la polarización y radicalización de las posturas de los políticos de turno que, de manera maquiavélica, buscan polarizar a la sociedad para sacar réditos personales.Finalmente, la suma de estos factores ha contribuido a profundizar los problemas del país en vez de solucionarlos. Si los equipos técnicos fueran más diversos estoy segura que los resultados hubieran sido otros y estaríamos discutiendo ideas novedosas para retomar el crecimiento y reducir las desigualdades todos juntos en vez de enfrentarnos unos contra otros.

No son los sucesivos retiros del 10% lo que nos va a permitir mejorar las pensiones, ni los bonos a los cuales no se accede-dado que sus criterios de selección están mal pensados y articulados-, sino que son las transferencias directas, focalizadas y automáticas las que permitirán contar con los recursos para los trabajadores. No son las grandes reformas las que tenemos que pensar e implementar para enfrentar una emergencia, sino la canalización de la ayuda inmediata lo que es necesario. Lamentablemente la falta de diversidad en los equipos es la que ha perpetuado la falta de conexión, diferenciación o entendimiento entre qué hacer frente a las urgencias y las necesidades ylas reformas que debemos encarar en el mediano plazo.

A mi juicio, hay reformas más que importantes sobre las cuales se está debatiendo hace 20 años y este, precisamente,no es el momento de solucionarlas. Más bien estoy convencida -y desde hace más de un año es así- que este es un periodo para solucionar urgencias, siendo una de las más relevantes la de lograr conformar equipos diversos que finalmente logren conectarse con las necesidades de la gente. De esta manera lograremos avanzar no sólo en eliminar exenciones y cerrar las posibles elusiones, sino además dar soluciones fáciles de implementar.

Sigo pensando en la necesidad de reducir el tamaño del Estado- el que hoy alcanza el 30% del PIB-, pero también veo que está la posibilidad de implementar medidas simples como, por ejemplo, porqué no pagar las cuentas de internet de los profesores que de su propio bolsillo han contribuido a seguir adelante con la educación de los niños y de los estudiantes de la básica, media y universidad en todo el país. Por otro lado, si el miedo más grande que tienen los chilenos como se ha dicho es perder la casa, quizás sea el momento de reducir las contribuciones y/o rebajarlaspara aquellas personas con una jubilación que no les permite pagarlas. Además podríamos pensar en impuestos bien diseñados que graven las utilidades y no los ingresos (lo contrario de lo que se pretende hacer con el royalty minero).

Así podrías seguir enumerando ideas, aunque al final, como decía mi viejo, “el sentido común es el menos común de los sentidos”. Brindemos por el sentido común.


Gabriela Clivio, CFA

Economista y Foundingmember CFA Society Chile