“I am late, I am late for a very important date”

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Gabriela Clivio


Así, diciendo esta frase, corriendo y mostrándoles a todos un reloj, recordamos al conejo del cuento “Alicia en el país de las maravillas”. Al igual que el conmemorado personaje que vivía atrasado hemos vivido este año, llegando tarde a todos lados en materia de iniciativas y en varias propuestas.

Hoy, en diciembre 2020, se ingresó un proyecto de ley que regula traspasos entre fondos de pensiones a más de una década de que se creara Felices y Forrados, una compañía de servicios que alienta a un permanente cambio de los ahorros para cubrir las pensiones de los chilenos. Felices y Forrados, a través de sus recomendaciones de cambios repentinos entre los diferentes fondos de pensiones en el corto plazo, ha pretendido generar mejores pensiones o ahorro para los futuros pensionados en el mediano y largo plazo. La realidad es que en este escenario de bajas tasa de interés una de las estrategias de inversión debiera ser invertir en activos alternativos que, justamente, no son líquidos. Esta “asesoría” tuvo algunas veces, pérdidas que se terminarán reflejando en una disminución de las pensiones. Adicionalmente, y más allá de estos flujos de operaciones y del impacto en el precio de los activos, estas mismas recomendaciones derivaron en una conducta de los administradores de fondos que consistió en aumentar el grado de liquidez de sus portafolios de inversión, lo que a su vez ha derivado en una menor rentabilidad no sólo del portafolio total, sino también de la pensión futura del afiliado. De hecho, la OCDE ha explicado que los cambios masivos y frecuentes en estrategias de inversión tienden a reducir la rentabilidad de los afiliados, pues en temas de rentabilidad de la cartera de inversión es la clase de activo. y no el ganarle al mercado, lo verdaderamente relevante en la rentabilidad de mediano largo plazo.

Tarde. En abril comenzaron los créditos COVID y 2 meses después en junio, se introdujeron los cambios en el reglamento de Fogape para perfeccionar su entrega. La idea de estas modificaciones era contribuir a que más Pymes pudieran acceder a créditos con garantía estatal del Estado. En esa oportunidad entre las principales modificaciones se destacaron la reducción del deducible y la ampliación de garantías. Al 26 de junio, las entidades financieras participantes del programa de créditos COVID habían cursado 130.954 préstamos Fogape-Covid, por un total de US$7.463 millones. De este total de préstamos, el 96% correspondió a Pymes. Sin embargo, sólo 400.000 de las 1,2 millones de MiPymes que se encontraban bancarizadas.Era urgente avanzar en la aprobación del Reglamento para las mismas.

Tarde. Pocos días atrás comenzó a hablarse del Fogape2 que permitirá a las Pymes que lo soliciten no sólo financiar su capital de trabajo, como lo restringe la actual normativa, sino que además financiar sus inversiones tan necesarias para algunas empresas. A esto se suma que se debe trabajar en reducir la carga financiera de las empresas y aplazar los tiempos de pago.

A lo anterior su suma el atraso en hacernos cargo de la baja participación laboral femenina- la más baja en comparación a las 36 naciones que forman parte de la OCDE- y en alcanzar la igualdad de género, queaun es más amplia en altos cargos. Una demora que también se ve reflejada en entender que el desarrollo de entornos más inclusivos y equitativos es necesario y agrega valor.

Pese a nuestra similitud con el conejo blanco del cuento, tenemos la posibilidad de usar el reloj para considerar los tiempos y, así, pensar y planificar para llegar en hora a los diferentes problemas, evitando que estos finalmente exploten.


Gabriela Clivio 

Economista y foundingmember CFA Society Chile