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Luis Riveros |
Cuando a un gobierno le va mal, es al país al que le va mal. Esta básica consideración es suficiente para comprender que no puede ser causa de alegría para nadie el que una administración enfrente problemas derivados de sus decisiones tomadas y aquellas no adecuadamente adoptadas.
En estos días de inicio de un nuevo año escolar, es pertinente reflexionar acerca del crucial rol que cumple el maestro de aula y su adecuada preparación. Chile contó en el pasado con Escuelas Normales que preparaban a los profesores para la educación de nivel primario, un esfuerzo ligado a las prioridades fundacionales de la república.
Nada de malo en evocar otros tiempos con el propósito de desarrollar una reflexión sobre el presente, sin ser ello una pura reminiscencia idealista que oculte el propósito desmedido de volver al pasado. Ha de tratarse de construir una visión del presente basada en los avances y progresos respecto del pasado, como también en los retrocesos.
Las proyecciones económicas para este año 2024 son positivas y así se podría sobreponer Chile de los malos resultados del 2023. En efecto, para este año se estima un crecimiento positivo y una inflación bajo control.
La partida de Sebastián Piñera marcará un antes y un después en el transcurrir político chileno. Por una parte, porque se ha estado reponiendo el necesario respeto por el adversario e imponiendo el sentido profundo de un necesario diálogo republicano.
Fue a inscribir su candidatura a Presidente de la República en 1999 saliendo desde la Casa Central de la Universidad de Chile. En la ocasión venía desde el Instituto Nacional, pues había decidido iniciar la caminata hacia el SERVEL desde las dos instituciones públicas que le albergaron como estudiante.
La misión universitaria se puede condensar en lo esencial en el propósito de “crear y diseminar conocimiento”. Las distintas instituciones se preocupan de detallar los objetivos específicos y las audiencias a las que está dirigido su hacer académico.
Durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX, el país adoptó proyectos significativos que requirieron dos condiciones esenciales. La primera, una fundamentación razonada por parte del gobierno que debía, por definición, encarar situaciones con mirada amplia en términos del impacto en el tiempo.
Desde mediados del siglo XIX el debate sobre educación en Chile giró en torno a la controversia entre dos visiones: libertad de enseñanza o estado docente. Libertad de enseñanza, bandera agitada por los conservadores, no aludía a una posible “liberalización” dejando a la educación puramente en manos del mercado.
Los recientes resultados de la Prueba de Acceso a la Educación Superior (PAES) ponen nuevamente de manifiesto el grave decaimiento de la educación pública.