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Germán Pinto |
Luego de leer la propuesta de nueva constitución, en lo atingente a los tributos, puedo apreciar que el constituyente mantuvo la estructura consagrada en la actual constitución, incorporando algunos elementos que no alteran su esencia, lo cual permite concluir que validad el sistema que nos ha regido durante estos 30 años.
Mucho revuelo ha generado la inédita mención de la letra c) del número 29 del artículo 16 de la Propuesta de Constitución Política de la República que debemos votar el próximo 17 de diciembre, que señala expresamente: “El inmueble destinado a la vivienda principal del propietario, sea que la habite solo o con su familia, en su caso, estará exento de toda contribución e impuesto territorial.
Ya está disponible en proyecto de nueva constitución, la cual podemos estudiarla para votar informados y conscientes de la materia tratada el próximo 17 de diciembre.
Nuevamente se ha mencionado que sería eficiente aumentar la base de tributación de los impuestos personales para lograr una mayor recaudación en una futura reforma tributaria, política que hasta ahora, no me convence.
En agosto recién pasado nuestro ministro de Hacienda había afirmado que “cuando presentemos nuestro proyecto tributario en marzo, lo más probables es que llevemos seis meses de crecimiento”. Agosto ya pasó, septiembre y estamos terminando octubre… y no estamos creciendo.
Motivado por el Pacto Fiscal que está impulsando el ministerio de Hacienda y la discusión de la Ley de Presupuestos 2024, estuve revisando la experiencia mundial sobre recaudación e ingresos fiscales y llegué al caso de Irlanda, el cual me pareció muy interesante para “reflexionar” y utilizar como parámetro para evaluar nuestras políticas sobre la materia.
Llorar por la leche derramada es una expresión que significa lamentarse por las cosas que ya no tienen remedio, y me parece que la autoridad económica llora por los 8,499 millones de dólares que dejará de recibir por el “gasto tributario” que el Servicio de Impuestos Internos (SII) calculó para el año 2023 en el marco de la preparación de la ley de Presupuesto 2024.
Ya comenzó la discusión de la Ley de Presupuesto en nuestro país, lo cual es relevante para todos los ciudadanos, porque se establecerá en qué se gastará el dinero que a todos nos han recaudado a través de nuestros impuestos, pues no hay que olvidar que el Estado no produce, sino que recauda. Por tal motivo, como “accionistas” de este presupuesto, debemos estar atento al destino de los ingresos fiscales.
El ministro de Hacienda presentará esta semana al Congreso el proyecto de Ley de Presupuesto para el año 2024 la cual será analizada con mucha detención por los parlamentarios que ya han manifestados los criterios que aplicarán para evaluar la distribución de los ingresos fiscales que se espera lograr en los próximos meses, tal como lo ha manifestado la senadora Yasna Provoste quien anunció que se “requiere un Presupuesto reactivador y no austero”, siendo este anuncio distinto al realizado por el ministro Mario Marcel que ha señalado que será “austero”.
La autoridad económica señala, ante la consulta sobre los reparos de la Sofofa al hecho de que incrementar la recaudación por la vía de alzas tributarias o nuevos impuestos impide la capacidad de crecer, que es errado solo concentrarse en los efectos negativos que genera un incremento en la carga tributaria, sin mirar los beneficios que trae la buena administración de la nueva recaudación.