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Alfredo Barriga |
Inteligencia artificial se le denomina a la tecnología que es capaz de realizar tareas que requieren de inteligencia humana sin la intervención de personas. Ahora la tecnología es digital, pero en el comienzo no lo era (ref: la película “Código Enigma”).
El conflicto armado que enfrenta a Ucrania con Rusia está cambiando la forma de hacer la guerra. Y en el centro de esta transformación están la innovación, el talento y la tecnología. Una reciente publicación en The Economist profundiza en esta materia.
Una de las barreras más grandes que me he encontrado para la transformación digital de las empresas en Chile, hablando con sus gerentes, es que no le ven sentido a cambiar su modelo de negocios si con el que tienen actualmente les va bien. Son de la teoría del: “if it ain´t broken, why fix it?” Les explico que no se trata de reparar lo que no está roto, sino de llevar sus empresas al siguiente nivel. En el 100% de los casos he recibido un silencio escéptico… y algo mordaz.
El año 2012 hice una asesoría al Ministerio de Salud, sobre una Agenda Digital de Salud 2020. Lamentablemente, no se hizo nada al respecto. Doce años después, sigue estando vigente, y sigue – según mi opinión – siendo una gran herramienta para el mejoramiento de la salud pública y privada del país.
Recientemente se entregó el premio AVONI a la Innovación Pública a un Modelo Predictivo de Pertinencia, que surgió en respuesta al incremento de beneficiarios que requerían atención bajo la Ley de Urgencia. Entre 2022 y 2024 las atenciones aumentaron 104%, superando la capacidad de FONASA para revisar y pagar las cuentas médicas a tiempo, lo que en 2018 era manual y tardaba un promedio de 240 días. Hoy los tiempos de validación cayeron a un promedio de 17 días.
Escribí una columna para Trump 1.0 hace 8 años. Describía varios peligros para el desarrollo digital, debido a la política de aranceles altos y la guerra comercial con China. Se me olvidó un dato: la ley de Moore – de la cual he hablado en esta página - por la cual las tecnologías digitales pueden producir una unidad de performance a mitad del costo cada dos años.
La Inteligencia Artificial no solo no reemplazará al hombre, sino que le permitirá realizar más plenamente su razón de ser, que es ayudar al prójimo. Delegando las tareas “administrativas” a la IA, se podrá centrar en las tareas “de gestión”, donde entra a operar el corazón y el espíritu.
Hace treinta años que vengo pregonando la Sociedad del Conocimiento. El libro que me despertó este interés fue uno de Peter Drucker, “The Post-Capitalist Society” (1983). En él, Drucker aseveraba que estábamos transitando desde un modelo económico donde el factor más relevante es el capital (dinero y fábricas) hacia uno donde el más relevante es el talento, o capital intelectual. Estamos pasando de una economía capitalista a una economía del conocimiento. Y el nuevo “capital” es el talento, el capital intelectual.
En 1980, Corea del Sur era una economía emergente que dependía principalmente de la industria ligera. Su PIB per cápita por paridad de poder adquisitivo (PPA) era de unos US$2.300. En esa misma época, Taiwán basaba su economía en la manufactura (“made in Taiwan”) y tenía un PIB per cápita PPA de US$3.000. Israel en 1980 tenía un PIB per cápita tres veces más alto (US$7.500), pero hecho a base de agricultura y manufactura. Chile, por su parte, tenía un PIB per cápita (PPA) de US$ 2.500.
El revuelo que ha causado el caso Audios ha puesto en entredicho entre otras muchas materias, el sistema de elección de cargos del poder judicial. He escuchado a expertos que opinan que el sistema de elección de la magistratura, tal y como está diseñado, se presta al tráfico de influencias y a la politización de este, puesto que son políticos quienes intervienen en los nombramientos. ¿Se puede crear un proceso objetivo para la elección de jueces, fiscales y miembros del poder judicial?