​B. Central en RPM de este mes: “Resolución del problema inflacionario requeriría necesariamente de una reducción de la actividad”

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Banco Central 5

De acuerdo a la minuta de la Reunión de Política Monetaria (RPM) celebrada por el Banco Central este mes, todos los consejeros del organismo “concordaron en que existían riesgos muy importantes para la dinámica inflacionaria futura. Especialmente relevantes eran los impactos que estaban teniendo en la persistencia inflacionaria los elevados niveles que había alcanzado la inflación, el tiempo por el que se estaba extendiendo este fenómeno y el empeoramiento de los indicadores de expectativas inflacionarias. Sobre esto último, se destacó el alza que habían tenido las distintas medidas de inflación esperada a dos años plazo, que se sumaba a antecedentes que mostraban que las empresas habían aumentado la frecuencia de ajuste de sus precios en los últimos trimestres”.

En la oportunidad, la presidenta del ente emisor, Rosanna Costa y los consejeros Alberto Naudon y Luis Felipe Céspedes votaron por aumentar la Tasa de Política Monetaria (TPM) en 100 puntos base (pb), hasta 10,75%. El vicepresidente, Pablo García votó por subirla en 125pb y la consejera Stepanka Novy votó por elevarla en 75pb.

“En este contexto de mayor persistencia inflacionaria, todos los consejeros concordaron en que se requería una política monetaria más contractiva —en términos nominales y reales— que la anticipada en el IPoM de junio. Parte de este ajuste ya se había comenzado a realizar en la Reunión de julio y debía continuar en esta Reunión. El escenario central del IPoM de septiembre consideraba que la TPM llegaría a un nivel máximo en torno a 10,75%, por lo que la evaluación de las distintas opciones debía tener presente la rapidez con que se quería llegar a ese nivel, la necesidad de reforzar la preocupación del Consejo por la dinámica inflacionaria y la opción de realizar un ajuste relevante que diera más posibilidades a una pausa futura”, consignó la minuta.


TRES OPCIONES DE AJUSTES

“Todos los Consejeros concordaron en que la resolución del problema inflacionario requería necesariamente de una reducción de la actividad —tal como se expresaba en las proyecciones del IPoM de septiembre—, lo que era costoso para la economía, pero necesario para bajar la inflación. Hubo acuerdo en que la TPM se mantendría en niveles elevados hasta que hubiese clara evidencia de la convergencia de la inflación a 3% en el horizonte de política de dos años. De hecho, se recalcó que la mayor preocupación del Consejo era que se produjera un escenario en que el fenómeno inflacionario se volviera mucho más persistente. Dados los niveles de inflación y expectativas a dos años por sobre 3%, la concreción de este riesgo haría necesarios niveles de restrictividad monetaria significativamente mayores, aumentando fuertemente el costo de devolver la inflación a la meta”, señalaron las actas de la reunión. Así, el Consejo evaluó las opciones de aumentar la tasa en 75 puntos base (pb); 100pb; y 125pb.

Algunos consejeros consideraron que la opción de 75pb era plausible, pues se encontraba dentro del rango superior de las expectativas de mercado y se evaluaba en un contexto en que la política monetaria ya había realizado un ajuste muy significativo y la actividad y la demanda estaban mostrando la debilidad esperada, como lo evidenciaban la evolución del consumo, la inversión y los salarios reales. Se agregaba el deterioro de las perspectivas, en particular por el empeoramiento del escenario externo. Un consejero mencionó que esta opción era plausible solo si se le consideraba como parte de un ajuste monetario que debía continuar más adelante. Algunos consejeros plantearon que esta opción era menos eficiente si lo que se intentaba era señalizar con claridad la preocupación por la evolución de la dinámica inflacionaria y de las expectativas.

Respecto de la opción de aumentar la TPM en 100pb, varios consejeros resaltaron que tenía el valor de ser una decisión coherente con el escenario central y más fácil de comunicar, pues no requería que el Consejo se comprometiera a dar un cierre al proceso de alzas. Algunos consejeros indicaron que el mensaje de cerrarse en condiciones inciertas parecía demasiado riesgoso en un escenario tan complejo como el actual, con muchas noticias en desarrollo. Por lo mismo, una opción como esta era coherente con la idea de evaluar la evolución de las variables económicas durante algunos meses y luego realizar ajustes si era necesario.

En tanto, varios consejeros consideraron que la opción de aumentar la TPM en 125pb podría entenderse como más coherente con la evaluación de riesgos en materia de dinámica inflacionaria, al mismo tiempo que señalizaba de manera más clara la preocupación por la persistencia de la desviación de las expectativas de inflación a dos años del 3%, la preocupación por un cambio de la dinámica de ajustes de precios por parte de las empresas y la clara necesidad de que la economía se ajustara en materia de actividad económica. Algunos consejeros mencionaron que esta opción tenía como desventaja que suponía una sorpresa mayor para el mercado y que el mensaje de cierre del ciclo de alzas debía hacerse con mayor fuerza.