¿Una guerra capitulada?

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Luis Riveros (columnista)


El mundo vive una gran tragedia producto del Corona Virus. Nadie se habría imaginado que Paris llegara estar virtualmente cerrado, que Italia y España permanezcan asoladas por la infección, y que el propio EE.UU enfrente una crisis de proporciones en grandes ciudades, especialmente Nueva York donde el emblemático Central Park hospeda hoy un hospital de emergencia. Alemania, los países bajos y los nórdicos, además de Japón, enfrentan una situación grave, absolutamente inesperada para ellos. En Latino América los países de mayor tamaño están ad portas de una gran profundización del problema sanitario y económico. Corea ha logrado sortear, aparentemente, lo más grave de la epidemia, pero todavía tiene un camino por recorrer para dar por superada la crisis sanitaria. La India vive su propio drama, marcado por la enorme incidencia de la pobreza y que ha llevado a cerrar mega ciudades como Delhi y Mumbai. Y ni siquiera tenemos estadísticas confiables sobre lo que está pasando en Africa y el Asia del Sur (Filipinas especialmente). La pandemia seguirá causando desolación y muerte en el mundo, además de una crisis económica que ya varios comparan a la de comienzos de los años 80 y a la de 1929-32, y que significa desempleo, pobreza y un efecto negativo generalizado sobre los más pobres de la sociedad.

Muchos especulan sobre el origen de esta catástrofe aunque no es tiempo aún para abordar formalmente el tema ahora, ya que los organismos internacionales y los de seguridad de cada país tendrán la palabra una vez que pase lo peor. Pero siembra dudas el hecho de que este virus se habría originado primariamente en la ciudad de Wuhan en China, sin que aparentemente llegara a afectar en forma significativa ni a la capital política (Beijing) ni a la capital económica (Shanghai) del país. Este es un tema que levanta múltiples preguntas debido, sobretodo, a la cercanía de Wuhan con el gran centro político y el económico de la República Popular China. De hecho, nunca ha sido cerrado Beijing, como es el caso de importantes centros urbanos en el resto del mundo, y tampoco hay líderes importantes del Gobierno, del Partido o del mando militar Chino que se hayan declarado infectados, como sí ocurrió ni más ni menos que con el Primer Ministro de Gran Bretaña, el Príncipe Carlos, y las esposas de los Primeros Ministros de Canadá y España, por ejemplo. Para agregar inquietudes que deberán responderse por parte del mundo académico y de los políticos, es porqué razón el mercado accionario chino sufrió un impacto notoriamente menor que aquél que ha golpeado al mundo occidental, además de Japón y la India entre otros.

Dramático como suena, todo lo anterior da lugar a la especulación que circula en orden a que este virus pudiera ser un arma biológica cuyo desarrollo llevó a un posible descontrol con todos los enormes efectos negativos para el mundo. La cuestión ahora radica en considerar que, efectivamente, China declara prácticamente superado su problema, con mínimas bajas en lo económico. Es cierto, también se ha dicho, que China ha minimizado el impacto efectivo del virus en su población. Pero la cuestión de hecho es que su economía ha resultado con daños que no pueden considerarse irreversibles ni catastróficos. De hecho, hay muchos que señalan que ésta puede ser la oportunidad para que el capital chino acuda a occidente a adquirir el desvalorizado capital que hoy día abunda en medio de una profunda crisis financiera. Si esto ha obedecido a una cierta planeación o no, es por ahora motivo de especulación, pero sin ninguna duda la investigación académica abrirá el camino a muchas otras preguntas que será necesario aclarar. La situación ameritará profunda reflexión y cuantiosa evidencia tanto biológica y médica, como económica y financiera. Causa inquietud pensar que la colaboración científica de occidente pudo haber colaborado a este resultado, así capitulando una guerra no declarada pero que tendrìa, aparentemente, un gran triunfador.


Prof. Luis A. Riveros