​Inversiones Security e Ipom: “De ser necesario, vendrían nuevas medidas no convencionales y ampliación de las existentes”

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Banco central 4


Ayer, el Banco Central publicó el Informe de Política Monetaria de marzo, destacando que la situación actual es inusual y extremadamente compleja -tanto a nivel país como en el resto del mundo-, pronosticando un escenario bastante negativo para la actividad en el segundo trimestre, que llevaría al PIB a una contracción entre -2,5% y -1,5% en el año en su conjunto y a un deterioro adicional del mercado laboral.

Tal como lo consigna en el reporte Panorama Económico Nacional, elaborado por Cpesar Guzmán, gerente de Macroeconomía, de Inversiones Security, “la crisis sanitaria ha llevado a una paralización de muchas actividades económicas -especialmente de servicios que llevaría a una caída del consumo de casi 2%, y más de 8% en la inversión, considerando que la crisis sanitaria incide de mayor manera a los sectores que ya estaban golpeados por la crisis social desde octubre. Lo anterior, a pesar de que la actividad había mostrado un mejor desempeño en los últimos meses, incluido el 2,7% del Imacec de febrero informado (ayer). El balance de riesgos se estimó sesgado a la baja en el corto plazo y equilibrado en el mediano plazo.”

Además, apunta Guzmán, “ desde el exterior tendríamos un desimpulso debido al menor comercio global, menores ingresos por la caída en el precio del cobre, compensado solo parcialmente por la baja en el del petróleo, y condiciones financieras más desfavorables ante la mayor percepción de riesgo global que aumenta los spread de crédito.”


Brecha de Capacidad


De acuerdo al informe de Security Inversiones, “este frenazo de actividad ampliará aún más la brecha de capacidad, lo que restaría presiones inflacionarias subyacentes, lo que requerirá que el nivel de expansividad de la política monetaria se mantenga por un período prolongado. No obstante, no es descartable que haya presiones inflacionarias ante la escasez de algunos bienes, por lo que el balance de riesgos para la inflación se consideró equilibrado.”

En este nuevo escenario, añade, “se han adoptado medidas monetarias tradicionales bajando la TPM hasta 0,5% nivel considerado mínimo técnico, medidas no convencionales y medidas fiscales. Todo ello ayudará a asegurar el funcionamiento de los mercados financieros, pero no quita el elevado nivel de incertidumbre. De ser necesario, vendrían nuevas medidas no convencionales y ampliación de las existentes, pero difícilmente se bajará más la TPM.”

Guzmán precisa que “finalmente, se señaló que la dificultad de conocer la evolución de la pandemia aumenta considerablemente los niveles de incertidumbre de las proyecciones. No se descarta que la emergencia sanitaria se pueda prolongar por más tiempo, lo que tendría consecuencias más negativas en la actividad económica, aunque tampoco se descarta el caso contrario, en el cual la recuperación se daría antes de lo previsto, al igual que la normalización monetaria.”