Vender el sofá..!!

|

Luis Riveros (columnista)


Se escucha amenazante la voz de la autoridad en orden a “cerrar” el Instituto Nacional, eventual decisión que ha provocado en muchos una adhesión manifiesta. La idea, expuesta simplemente, es cerrarlo, dejar fuera a los alumnos que causan los desórdenes y volver a abrirlo sólo para los que efectivamente deseen estudiar. Una solución “de pizarrón” que obvia aspectos no menores. En efecto, no es claro como “se cierra” un establecimiento de educación municipal, puesto que es un tema que debe resultar de procesos largos y complejos del punto de vista administrativo y, aspecto no menor, político. Más importante aún, es cómo podría así, simplemente, cerrarse una institución republicana con 205 años de vida, que es hoy día víctima de una acción concertada por parte de grupos políticos y anarquistas. La salida propuesta, que en mucho se asemeja a “vender el sofá” del chiste de don Otto, constituiría solamente una forma de profundizar el conflicto en beneficio de los sectores causantes de todo esto. Si es cierto, como creemos, que un 95% de los estudiantes, cuerpo académico y padres y apoderados, no respaldan las acciones violentistas de grupos extremistas y quieren un establecimiento que proporcione educación de calidad, debe ser posible buscar una solución bajo el liderazgo del Alcalde y del Rector. Esto requerirá, seguramente, reafirmar la plena vigencia de la reglamentación vigente, establecer responsables de los actos vandálicos con un comité observador especial y lograr la plena aplicación de la ley y de los protocolos disciplinarios, no obstante el diálogo que debe siempre continuar. Cerrar el Instituto significaría declarar el triunfo de quienes intentan destruirlo en base a seudo ideologismos y en virtud del oscuro propósito de eliminar un foco de inteligencia ciudadana. Para muchos, es hasta deseable la eliminación de este vestigio republicano de educación pública y laica. Sin embargo, más allá de fronteras políticas de todo tipo, el país debe declarar la defensa de una institución que ha sido ejemplar en promover la movilidad social por medio de sus altos estándares académicos, y que ha sufrido las consecuencias del equivocado discurso de que la igualdad en educación se logra solamente en base a sacrificar el nivel de los establecimientos de mayor jerarquía.


Prof. Luis A. Riveros