IEF: condiciones de financiamiento y primas por riesgo exigidas a emisores privados siguen holgadas

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Banco central

El Banco Central presentó este miércoles el Informe de Estabilidad Financiera (IEF) correspondiente al segundo semestre de este año. El organismo consignó que desde el reporte anterior, el sistema financiero chileno, incluyendo los sistemas de pagos internos y externos, no ha registrado eventos de disrupción importantes. En términos de riesgos, destacó condiciones de financiamiento externo menos favorables que las observadas en años recientes. “Las vulnerabilidades y mitigadores locales se mantienen, siendo el marco de flexibilidad cambiaria uno de los elementos más relevantes para absorber adecuadamente los shocks externos”, apuntó.

En línea con los Informes previos, precisó, los antecedentes disponibles indican que tanto usuarios como oferentes de crédito estarían en condiciones de acomodar los impactos de distintos escenarios de tensión agregados, entre otros factores debido a una baja exposición al riesgo de monedas. “Con todo, algunos desarrollos requieren ser monitoreados, entre los que destacan un potencial cambio abrupto en las condiciones de financiamiento externo, las menores holguras de capital de la banca local y el crecimiento del crédito no bancario sin información consolidada sobre endeudamiento”, advirtió.


Amenazas


Entre las amenazas para la estabilidad financiera, el ente emisor comentó que siguen destacando aquellas vinculadas a un ajuste abrupto de las condiciones de financiamiento externas. Desde el IEF previo “ha continuado el gradual proceso de normalización monetaria en economías avanzadas. Estados Unidos, Canadá y Reino Unido, entre otros, han retirado paulatinamente sus estímulos monetarios; sin embargo persiste el riesgo de que el ajuste de política monetaria en EE.UU. sea más rápido de lo implícito en distintos precios de mercado. Mientras, el Banco Central Europeo ha reducido las compras de bonos, esperando comenzar un aumento gradual de su tasa de política hacia fines de 2019. En este contexto, las tasas largas de Canadá y Reino Unido se han mantenido estables desde mayo pasado, mientras la de Estados Unidos mostró un aumento”, mencionó la autoridad.

También se observan riesgos de ajustes en el apetito por riesgo de los inversionistas, que según diversos indicadores se encontraría en niveles altos. Esto, constató, conllevaría descompresiones en premios por riesgo y por tanto cambios abruptos en precios financieros. En el mundo emergente, por su parte, los flujos de capitales mostraron disminuciones relevantes durante el año y en algunas economías las condiciones financieras se ajustaron algo más rápido. Por el momento, los principales países afectados son aquellos que tenían desequilibrios previos, como Argentina, Brasil y Turquía.


Ambito local: nivel de endeudamiento


En contraste, el Central indicó que en el ámbito local las condiciones de financiamiento, además de las primas por riesgo exigidas a emisores privados, continuaron holgadas. “Hacia adelante, la profundización de eventos externos adversos tendría efectos más amplios en países emergentes donde el prolongado período previo de tasas bajas, incubó vulnerabilidades de mayor magnitud”, previó. Añadió que en el caso de Chile existen varios mitigadores, entre otros; un régimen cambiario flexible, y un mercado de renta fija local profundo, que inciden en el menor impacto que tienen cambios en condiciones financieras externas en agentes locales. “Con todo, el mayor patrimonio alcanzado por los fondos mutuos de renta fija —conformado por instrumentos que son más sensibles a cambios en tasas de mediano y largo plazo— ha aumentado el potencial efecto de una liquidación masiva de sus portafolios ante un alza abrupta de tasas largas”, sentenció.

En general, el instituto emisor no se observa vulnerabilidades financieras relevantes en empresas locales. Sin embargo, acota que ciertos desarrollos ameritan un seguimiento más detallado. Según expuso, la deuda alcanzaría cerca de 113% del PIB al tercer trimestre, con movimientos en los últimos trimestres explicados en gran medida por variaciones de la paridad peso-dólar. “Este nivel de endeudamiento no representa necesariamente una vulnerabilidad a la luz de importantes mitigadores de riesgos financieros y cambiarios. En primer lugar, dentro de la deuda externa (42% del PIB) se ha mantenido una significativa participación de préstamos relacionados a inversión extranjera directa (17% del PIB), los cuales no presentan un nivel de riesgo financiero equivalente al de otras fuentes de financiamiento por tratarse de obligaciones entre relacionados. En segundo lugar, las firmas que reportan balances a la Comisión para el Mercado Financiero, exhiben bajos niveles de exposición cambiaria, ya sea por la composición de sus balances o por el uso de instrumentos de cobertura”, enfatizó. Del mismo modo, sostuvo, las emisiones de bonos de los últimos años han aumentado la duración de los pasivos disminuyendo así el riesgo de refinanciamiento de corto plazo. En particular, la deuda externa de corto plazo residual por concepto de préstamos (no IED) y bonos representa un 3% del PIB. Así, manifestó que “todos estos elementos han confluido en que los ejercicios de tensión realizados al sector corporativo den cuenta de un bajo riesgo financiero. Por otra parte, se configura una potencial vulnerabilidad en el grupo de empresas con inversiones en economías emergentes —como Argentina y Brasil— que podrían verse afectadas por cambios en la situación económica de dichos países; con todo, su endeudamiento con la banca local es acotado. Finalmente, aun cuando los niveles de incumplimiento se han mantenido bajos en empresas con financiamiento local, firmas de sectores relacionados con el mercado inmobiliario residencial han mostrado algún deterioro. Una desaceleración en la actividad de dicho sector podría exacerbar esta situación, afectando también la cartera de los bancos acreedores de sus deudas”.


Hogares


Los indicadores financieros de los hogares no han mostrado mayores cambios respecto del reporte anterior. La deuda continuó expandiéndose por sobre 7% real anual. Desde entonces destacó la desaceleración del componente hipotecario, el que venía mostrando menor dinamismo desde 2016 tras un largo periodo de mayor crecimiento. En tanto, la deuda no hipotecaria continuó creciendo principalmente a través de oferentes de crédito no bancarios (OCNB), los cuales representaban al segundo trimestre de 2018 cerca del 12% de la deuda total de los hogares. Respecto de impago, el organismo informó que diversos indicadores se mantuvieron estables en niveles bajos para patrones históricos. Por su parte, entre el 2014 y 2017, la Encuesta Financiera de Hogares (EFH) dio cuenta de una disminución del número de hogares con deuda, así como de un aumento de los que ahorran. No obstante, para el caso de aquellos hogares con deuda, la deuda total del hogar mediano aumentó de 1,6 a 3,5 veces el ingreso mensual, lo que se explicó principalmente porque dicho hogar pasó a tener deuda hipotecaria. “Así, lo anterior —junto a aumentos ligados a deuda rotativa— se tradujo en un incremento de la carga financiera del hogar mediano, la que pasó de 20 a 25% del ingreso mensual, en igual período. Hacia adelante la evolución del mercado laboral resultará relevante para el desempeño del sector”, advirtió la entidad.


Banca y sector inmobiliario residencial


En tanto, el Central aseveró que la principal vulnerabilidad de la banca es su menor holgura en términos de capital respecto a los niveles alcanzados hacia principios de esta década. Como se ha discutido en IEF previos los ejercicios de tensión han señalado que la banca tiene un nivel de capital suficiente para enfrentar un escenario de tensión severo, no obstante durante los últimos años se han reducido las holguras. “Estas deberán recuperarse bajo la implementación de la nueva legislación bancaria”, precisó. Otros elementos que merecen seguimiento son el intensivo uso de garantías como mitigadores de riesgo de crédito en la cartera comercial de evaluación individual, así como la exposición indirecta a hogares que tienen algunos bancos a través del financiamiento que otorgan a los OCNB.

El presente Informe incluye un capítulo temático sobre el sector inmobiliario residencial, en el cual se describen los principales desarrollos del sector y sus implicancias para la estabilidad financiera. En el mercado inmobiliario residencial interactúan múltiples actores económicos, entre otros: empresas inmobiliarias y constructoras, hogares y bancos. Por lo que su adecuado desarrollo contribuye a la salud financiera de los agentes que en él participan. En el capítulo se documenta el desarrollo reciente del mercado y sus principales variables, estableciéndose que ha incrementado su tamaño sin presentar mayores desajustes en el tiempo. En particular, el financiamiento hipotecario bancario ha cobrado mayor relevancia en los últimos 15 años. En dicho periodo, la cartera hipotecaria pasó de representar un 19% de la cartera de colocaciones de los bancos a un 28% al segundo trimestre del presente año. Asimismo, los precios de vivienda crecieron en torno a 5% real anual, cifra en línea tanto con los mayores niveles de ingreso del país, como con la menor oferta relativa de suelo disponible y la expansión del mercado de arriendo. “Entre los temas que ameritan un mayor seguimiento, destaca el aumento de la inversión minorista en bienes raíces. Si bien esto contribuye al desarrollo del mercado de arriendo, dichos inversionistas se exponen a nuevos riesgos derivados, por ejemplo, de variaciones tanto en la tasa de vacancia como en los precios de vivienda”, planteó.


Regulación bancaria


Durante el segundo semestre se consolidaron avances de regulación principalmente en la convergencia de la regulación bancaria hacia Basilea III y en un fortalecimiento de los estándares aplicables a infraestructuras del mercado financiero. De acuerdo al Central, durante el segundo semestre se consolidó la convergencia del marco legal y regulatorio chileno con los estándares internacionales de Basilea III, a través de la aprobación de una nueva Ley General de Bancos y la incorporación en la regulación del BCCh de exigencias de cumplimiento para requerimientos de liquidez de corto plazo. En materia de infraestructuras financieras, la promulgación de la nueva regulación del órgano rector emitida el pasado mes de enero, que aumenta y actualiza los estándares de regulación, “ha incidido positivamente en evaluaciones de organismos internacionales”, destacó. Durante el pasado mes de agosto, el Banco promulgó un protocolo de contingencia para los sistemas de pago de alto valor, con el fin de fortalecer su continuidad operacional, a través del funcionamiento complementario de los subsistemas que lo componen ante eventos operacionales críticos. En octubre, el BCCh publicó para consulta el marco de regulación necesario para establecer un sistema integrado de información de derivados que se constituirá en un repositorio de transacciones y que será administrado directamente por el BCCh, lo que contribuirá a profundizar este mercado, aseguró. Otros avances normativos destacados, menciona el documento, corresponden a regulación emitida por la SBIF, sobre provisiones por riesgo de crédito y en materias de ciberseguridad.

Las transacciones a través de los sistemas de pago de alto valor aumentaron, manteniendo elevados estándares de gestión y seguridad operacional, incluso frente a situaciones de contingencia. En particular, el sistema de liquidación bruta en tiempo real, el cual es administrado directamente por el BCCh, ha conseguido mantener una disponibilidad de 100% y ha operado apropiadamente, incluso frente a situaciones de contingencia de una entidad bancaria que hicieron necesaria una extensión de su horario normal de operación.


Usuarios de crédito


Luego de varios trimestres a la baja, la deuda total de las empresas se estabilizó en torno a 110% del PIB al segundo trimestre de 2018. Estimaciones internas sugieren que llegaría a niveles cercanos a 113% al tercer trimestre. La evolución reciente se explicó, en gran parte, por la valoración en pesos del componente externo. En efecto, la deuda externa de empresas, expresada en dólares, no ha presentado mayores cambios en los últimos tres años situándose en torno a 115 mil millones de dólares .  A nivel local, la fuente de financiamiento que agrupa a factoring , leasing y otros continuó dinámica al cierre del Informe, en tanto la deuda con bancos locales también alcanzó una alta tasa de crecimiento en igual período . Más aún, cifras al tercer trimestre de las colocaciones comerciales confirman esta tendencia, donde se mantiene la importancia de firmas que se financian sólo con la banca local, es decir que no tienen fuentes de financiamiento vía bonos (locales o externos) ni tampoco a través de préstamos asociados a IED. Con todo, se observa también una importante contribución de empresas que reportan a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).

Por su parte, desde el último IEF, se mantuvo el dinamismo en el mercado inmobiliario, y tanto las ventas de viviendas nuevas como los precios (nuevas y usadas) presentaron tasas de crecimiento positivas.

La venta de viviendas nuevas continuó estable respecto del reporte anterior, con un leve repunte que se viene registrando desde fines de 2016, y con una mayor concentración en el segmento departamentos. Respecto a la etapa de obra en que se encuentran las unidades vendidas, la participación de proyectos en etapa final —terminados y en terminaciones— y en construcción se han mantenido estables alrededor de un 50 y 40%, respectivamente (anexo estadístico). Las viviendas nuevas disponibles para la venta (oferta) presentaron una leve disminución en el tercer trimestre de 2018, aunque se mantienen en niveles elevados en perspectiva histórica. Por su parte, la madurez de la oferta continúa baja, con una alta participación de proyectos en construcción, lo que favorece el manejo de inventarios del sector y mitiga el riesgo de un potencial sobre-stock (gráfico II.9). No obstante, existe evidencia de heterogeneidad entre zonas geográficas en RM.

Mientras, al segundo trimestre la deuda de los hogares se mantuvo al alza, alcanzando un 47% del PIB, creciendo a un ritmo algo menor al observado al cierre del IEF anterior, con una moderación en la expansión del componente hipotecario, parcialmente contrarrestada por el mayor dinamismo de su complemento.


IEF 2 semestre (1)


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