Pocas familias de auriculares han conseguido convertirse en una referencia del sector del audio como los WH-1000X de Sony. Durante una década, la compañía japonesa ha perfeccionado una fórmula que combina calidad de sonido, cancelación de ruido y diseño. Una trayectoria a la que, si acaso, solo podemos reprocharle una cosa: esos nombres casi imposibles de recordar. Ahora, coincidiendo con el décimo aniversario de la serie, Sony recupera uno de sus modelos más emblemáticos con los nuevos WH-1000XM4C, una propuesta que busca acercar la experiencia 'premium' a un público más amplio.
Hemos tenido ocasión de probarlos durante los últimos días y nuestras impresiones han sido muy positivas. Lo primero que nos ha conquistado es su diseño, que mantiene prácticamente intacta la estética de los populares WH-1000XM4. Un aspecto elegante, minimalista y reconocible, con acabados cuidados y una construcción que transmite calidad. Además, su diseño plegable y su reducido peso, de unos 253 gramos, hacen que resulten especialmente cómodos para llevarlos de viaje o utilizarlos durante largas jornadas. El estuche con textura de tela también mantiene esa imagen sofisticada.
Pero que su apariencia resulte familiar no significa que estemos ante una simple reedición. Sony ha reconstruido buena parte de su interior e introducido mejoras en el procesamiento y la afinación del sonido. El resultado es una experiencia más equilibrada y envolvente, con un escenario sonoro más amplio, voces mejor definidas y una separación de frecuencias más precisa. Los graves también ganan protagonismo, con una respuesta contundente pero controlada que no llega a eclipsar el resto de los instrumentos.
Uno de los grandes atractivos de esta familia siempre ha sido la cancelación activa de ruido, y estos WH-1000XM4C mantienen esa seña de identidad. En nuestras pruebas, el aislamiento nos ha parecido especialmente eficaz para reducir el ruido constante del entorno, desde el tráfico hasta el murmullo de una oficina. También disponemos de un modo de sonido ambiente que permite escuchar lo que sucede a nuestro alrededor sin necesidad de quitarnos los auriculares, una función especialmente práctica en el día a día, ya que su comodidad (con esa mullida almohadilla en la zona superior y en las orejas) nos permite llevarlos encima durante largas jornadas.
En el apartado de personalización encontramos algunas de las novedades más interesantes. Sony incorpora un ecualizador de 10 bandas, que permite ajustar el sonido con mayor precisión según nuestras preferencias, además de un modo específico para videojuegos, Gaming EQ. A ello se suma Quick Access, una función que facilita el acceso a contenidos de plataformas compatibles como Spotify, Apple Music, Amazon Music, YouTube Music o Endel sin tener que recurrir constantemente al teléfono.
La autonomía continúa siendo otro de sus puntos fuertes, aunque con un pequeño sacrificio respecto al modelo original. La batería ofrece hasta 27 horas de reproducción con la cancelación de ruido activada, frente a las 30 horas de los anteriores XM4. La explicación está en una de sus novedades menos visibles, pero más interesantes: una batería reemplazable, fruto de un rediseño interno orientado a cumplir con la nueva normativa europea. Un avance en reparabilidad que puede contribuir a prolongar la vida útil de los auriculares.
Y llegamos al precio, uno de los argumentos principales de esta nueva propuesta. Los WH-1000XM4C llegan al mercado por unos 250 euros, una cifra considerablemente inferior a los 399 euros de los WH-1000XM6 o los 549 euros de la edición especial 1000X THE COLLEXION. Con este posicionamiento, Sony busca aprovechar el prestigio de una de sus familias más reconocidas para ofrecer una alternativa más asequible, pero que conserva buena parte de las características que asociamos a unos auriculares de gama alta.
Sin embargo, aquí encontramos también su principal debilidad. Los WH-1000XM6, presentados hace más de un año, siguen siendo técnicamente superiores en aspectos como la cancelación de ruido, gracias a su procesador HD QN3 y sus 12 micrófonos, o la calidad de las llamadas. También ofrecen hasta 30 horas de autonomía con la cancelación activada. Y aunque su precio oficial es más elevado, el tiempo transcurrido desde su lanzamiento hace que podamos encontrarlos con descuentos que reducen considerablemente la diferencia respecto a los nuevos XM4C. Una circunstancia que conviene tener en cuenta antes de decidir nuestra compra.
En cualquier caso, los Sony WH-1000XM4C nos han dejado muy buen sabor de boca. Nos encanta que la compañía haya recuperado un diseño que sigue funcionando tan bien como el primer día y que lo haya acompañado de mejoras técnicas, nuevas opciones de personalización y una mayor apuesta por la reparabilidad. No pretenden destronar a los modelos más avanzados de la marca, sino abrir las puertas de su experiencia 'premium' a otros públicos. Y, con un precio de partida de 250 euros que también puede beneficiarse de futuras ofertas, nos parecen una alternativa muy interesante para quienes buscan unos auriculares completos, elegantes y con el sello de calidad de una saga que ya forma parte de la historia del audio.