SENEP urge a implantar el código ictus pediátrico en todas las comunidades autónomas

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La neuropediatra y miembro del Grupo de Trabajo de Ictus Pediátrico de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP), la doctora Cristina Villar, ha urgido a implantar el código ictus pediátrico (CIP) en todas las comunidades autónomas, y es que "las primeras 24 horas son clave".



"Los niños también sufren ictus, aunque su causa difiere a la de los adultos", ya que "en los menores, no es por obesidad, por colesterol alto o por hipertensión, sino fruto de arteriopatías congénitas o adquiridas, de cardiopatías, o en relación con una infección", ha indicado, para añadir que, "además, en estos casos, el diagnóstico y el tratamiento han de realizarse antes de 24 horas, tal y como recogen las últimas recomendaciones internacionales".



Por ello, y con motivo de la celebración, este jueves, 29 de octubre, del Día Mundial del Ictus, Villar ha denunciado que, actualmente, el CIP solo está en marcha en 10 regiones, lo que "genera desigualdades en la atención a estos menores según el lugar en el que vivan". A su juicio, "se trata de un protocolo determinante a la hora de afrontar un fenómeno con una incidencia estimada de 1,3 a 13 casos por cada 100.000 niños al año, que representa una de las 10 principales causas de muerte en la infancia y que asocia secuelas neurológicas en el largo plazo en más del 60 por ciento de los supervivientes".



"El pronóstico funcional de estos niños depende críticamente de la instauración inmediata de tratamientos de reperfusión, algo que actualmente no se está llevando a cabo en muchas comunidades españolas, y que se recoge en los protocolos marcados por el CIP", ha continuado, para añadir que también "establece un sistema de alerta clínica y asistencial coordinado y de urgencia, en el que ante la sospecha clínica por un facultativo, se activan los diferentes sistemas de transporte, así como de diagnóstico radiológico, y de tratamiento urgentes, coordinados y eficientes, para poder minimizar las secuelas que se puedan producir a corto, medio, y largo plazo".



Al respecto, realizó -entre agosto de 2025 y mayo de este año- una encuesta estructurada a neuropediatras de hospitales públicos de referencia de las 17 comunidades autónomas, a través de la que ha constatado que el CIP está establecido en Madrid, Cataluña, Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra, La Rioja, Aragón, Extremadura, Murcia y Baleares. "Falta en Galicia, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha y en Canarias", mientras que "Andalucía está a punto de aprobar el código ictus", ha expuesto.



PRIMER PASO PARA UN BUEN DIAGNÓSTICO


La existencia del protocolo "es el primer paso necesario para un buen diagnóstico y tratamiento de estos casos", ha proseguido, para agregar que "sin su instauración, estos pacientes verán retrasado su diagnóstico y, para cuando éste se consiga, es posible que ya no se esté en tiempo para tratar a los menores". "No es justo que esto cambie porque no vivas en una ciudad con un hospital de referencia de ictus o que en el año 2026 no se pueda realizar una resonancia magnética urgente a un niño con una alteración neurológica aguda", ha aseverado.



Además, considera que ello debe ir acompañado de "medios suficientes para desarrollarlo eficientemente", como son "profesionales suficientes y formados de guardia para su manejo, sistemas de transporte disponibles, medios técnicos eficaces para el diagnóstico (idealmente resonancia magnética cerebral) y tratamiento hiperagudo". De hecho, los neuropediatras encuestados coinciden unánimemente en que las principales dificultades para implantar y sostener el CIP radican en la falta de medios técnicos y personales, en la dispersión geográfica, y en la necesidad de protocolos claros y homogéneos en todo el territorio.



Por último, y tras señalar que en Madrid, Navarra, Cantabria y La Rioja, el paciente tiene acceso en menos de una hora a un centro con resonancia magnética y a capacidad terapéutica avanzada las 24 horas, Villar ha destacado la falta de neurorrehabilitación financiada para estos pacientes en muchas comunidades, lo que es "otra piedra angular del tratamiento los primeros 6-12 meses tras el ictus".



"En el manejo del ictus pediátrico, el neuropediatra tiene tanto la experiencia desde Pediatría, que ayuda en la exploración del niño y a conocer los diagnósticos diferenciales pediátricos más importantes, como la formación en patología vascular del sistema nervioso, para la toma de decisiones junto al radiólogo y al resto de especialistas implicados", ha concluido.




europapress