MADRID, 16 (EUROPA PRESS)
La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) ha reclamado una respuesta integral frente a la obesidad, especialmente durante la adolescencia, y ha advertido del riesgo de convertir los tratamientos farmacológicos para adelgazar en la principal respuesta sanitaria.
En el marco del Día Mundial de la Alimentación, la sociedad científica recuerda que la obesidad es una enfermedad crónica y multifactorial que requiere intervenciones adaptadas a cada persona, con atención a su salud física y emocional y a las condiciones sociales que influyen en su desarrollo.
Según explica, en la obesidad intervienen factores genéticos, ambientales, psicológicos y sociales, junto con aspectos como el sueño, la regulación del apetito y las condiciones de vida. Para la sociedad, su abordaje exige actuar sobre estos factores y facilitar que los adolescentes y sus familias dispongan de recursos y acompañamiento profesional para mantener hábitos saludables. En este contexto, afirma que la Atención Primaria puede contribuir mediante una valoración individualizada y un seguimiento que tenga en cuenta la situación familiar y social.
"En la sociedad de la inmediatez, muy influenciada por las redes sociales, donde presentan imágenes de cuerpos perfectos junto a las promesas de soluciones milagro, hace que los y las adolescentes busquen formas rápidas para perder peso y poder encajar en la sociedad. Esto incluye el consumo de medicinas adelgazantes, la adopción de dietas extremas, e incluso, en algunos casos, con riesgo elevado de trastornos de la conducta alimentaria (TCA)", ha indicado la especialista en medicina familiar y comunitaria y coordinadora del grupo de trabajo de Atención al Adolescente de la semFYC, Idoia Jiménez.
A ojos de la semFYC, no se puede reducir el tratamiento de la obesidad, tanto en adultos como en adolescentes, a una cifra en la báscula. La respuesta sanitaria debe ofrecer tiempo, seguimiento y herramientas para cambiar los hábitos, atendiendo también al contexto familiar y social.
"El éxito de un tratamiento en la adolescencia debe medirse en términos de salud metabólica, conservar músculo, permitir un crecimiento normal, desarrollar una relación sana con los alimentos y conseguir que la juventud se pueda vivir sin sentirse estigmatizada por el peso o la imagen corporal" añade Jiménez.
LA RESPUESTA CLÍNICA EMPIEZA ANTES DE LA PRESCRIPCIÓN FARMACOLÓGICA
Para la sociedad, antes de valorar un tratamiento farmacológico es necesario realizar una evaluación individualizada, tener en cuenta el desarrollo y la situación clínica del adolescente, valorar los posibles beneficios y riesgos y establecer un seguimiento.
Según semFYC, las intervenciones sobre alimentación, actividad física y conducta deben formar parte del plan terapéutico y no quedar relegadas frente a la opción farmacológica. "La medicina de familia aporta una perspectiva continuada de la salud de la población adolescente y de su entorno", agrega.
La entidad considera necesario evitar que la creciente popularidad de estos medicamentos favorezca una respuesta centrada en la pérdida de peso por estética, en detrimento de la atención integral, especialmente en los más jóvenes, ya que durante "la etapa de la adolescencia es una época de la vida donde la percepción de riesgo es menor, dado que se consideran personas sanas con sensación de invulnerabilidad", explica Jiménez.
Además, subraya que la prescripción de medicamentos no puede convertirse en la respuesta prioritaria mientras no se garantice una atención adecuada sobre los factores que intervienen en la obesidad.
Así, considera que los fármacos pueden tener un papel cuando existe una indicación clínica, pero deben formar parte de un abordaje integral y no substituir las intervenciones sobre la alimentación, la actividad física y la conducta. "Su éxito real en el sector infanto-juvenil radica en acompañar el fármaco con apoyo psicológico y cambios de estilo de vida", añade la especialista de familia.