Sr. Director,
Cada año vuelve a surgir la propuesta del retiro de fondos de las AFP, siempre con una justificación diferente -en este caso, una propuesta del PDG ante el alza de la cesantía-, aunque los efectos son igual de adversos, tal como lo han señalado entidades que van desde el Banco Central hasta centros de estudios.
Sus impulsores han dicho que se trata de una instancia excepcional y la justificación deja de importar: va desde enfermedades terminales a la cesantía. En el fondo, se trata de una iniciativa populista; la promesa de entregar dinero gratis.
Lo cierto es que cada peso sacado de las AFP le cuesta varias veces más no solo a quién retira, sino a todos los chilenos. Esto genera impactos en tres dimensiones: primero la inflación, que produce precios más altos. Segundo, se registra una baja en las pensiones, lo que obliga a compensar con gasto público. En tercer lugar, aumentan las tasas de interés, lo que encarece el acceso a la vivienda.
Con esta medida, no gana el ciudadano, que recibe un alivio temporal y paga varias veces más en productos más caros, viviendas menos asequibles e impuestos más altos. Gana solo quién propone y no se hace responsable.
Lucas González Acuña,
Investigador,
Instituto Libertad