La energía solar se ha consolidado como uno de los pilares de la matriz eléctrica chilena. Entre 2020 y 2025, la capacidad solar instalada en el país casi se cuadruplicó, pasando de aproximadamente 3.200 MW a más de 12.300 MW, según datos del Coordinador Eléctrico Nacional.
Este crecimiento plantea nuevos desafíos para la operación y el mantenimiento de las instalaciones fotovoltaicas, donde la coordinación de los equipos técnicos y la rapidez de respuesta ante incidencias son factores relevantes para asegurar la continuidad operacional. A este escenario se suma la intensificación de eventos climáticos extremos en Chile caracterizados por olas de calor prolongadas, precipitaciones estivales y altas temperaturas en zonas remotas que están sometiendo a los parques solares a un mayor estrés operativo.
Ante este escenario, la continuidad del negocio no depende solo de la capacidad de generar energía, sino de la velocidad y precisión para ejecutar mantenimientos en terreno. Coordinar técnicos en zonas remotas, gestionar certificaciones y responder a fallas críticas en tiempo real representan hoy el principal desafío para resguardar la meta de descarbonización.
Según el reciente estudio «Más allá de la eficiencia: impacto real de la IA en la gestión de los servicios en campo» presentado por Praxedo, a partir de cifras de la industria, abordar el impacto del clima en las operaciones exige transitar hacia una gestión altamente digitalizada. El informe señala que la adopción de tecnologías como la gestión de servicios en terreno (Field Service Management) impulsada por inteligencia artificial permite pasar de un mantenimiento reactivo a uno proactivo y predictivo, anticipándose a las condiciones meteorológicas, permitiendo detectar anomalías, sobrecalentamientos o fallas mediante el análisis de imágenes térmicas y fotos, antes de que interrumpan el suministro.
Además, las largas distancias de las plantas fotovoltaicas en Chile aumentan los tiempos muertos en traslados y trámites manuales. Al integrar la digitalización de órdenes de trabajo, rutas optimizadas mediante IA y reorganización dinámica de agendas, se logran eficiencias operativas clave: según datos consolidados en el estudio de Praxedo, se reduce hasta un 40% el tiempo de planificación y hasta un 35% el tiempo administrativo de gestión documental.
Asimismo, las estimaciones de la compañía indican que estas herramientas incrementan entre un 20% y un 30% la productividad de las brigadas técnicas en terreno y reducen hasta un 40% los costos operativos por desplazamientos innecesarios.
La adopción de estas tecnologías también refuerza los objetivos medioambientales globales. El informe de Praxedo destaca proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), las cuales estiman que para el año 2035 la reducción de emisiones derivada de soluciones basadas en IA equivaldrá al 5% de la energía global, consolidando a la tecnología como un pilar estratégico para la sostenibilidad.
“El cambio climático exige que las empresas de energía solar adapten sus modelos operativos a una nueva realidad donde los imprevistos son la regla. En este escenario, optimizar y automatizar el trabajo de las cuadrillas en terreno trasciende el ahorro de costos: es una condición indispensable para reaccionar a tiempo y asegurar la continuidad de la energía”, explica Jaime Urquiza, Country Manager de Praxedo.
En un sector de alta exigencia, respaldar la operación técnica con trazabilidad digital en tiempo real e infraestructura bajo estándares como la norma ISO 27001 no solo garantiza el cumplimiento normativo, sino que sienta las bases operativas para un modelo energético más inteligente, rentable y preparado para el futuro.