ASESA alerta sobre los riesgos de adquirir por Internet medicamentos y sustancias para mejorar la función sexual

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La Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA) ha alertado sobre el incremento de la oferta, especialmente a través de Internet, redes sociales y otros canales no sanitarios, de medicamentos, suplementos y sustancias dirigidos a hombres que presentan disfunción eréctil, disminución del deseo sexual, cansancio, pérdida de vitalidad o sospecha de déficit de testosterona.



En este sentido, ASEASA recuerda que estos síntomas no constituyen por sí mismos un diagnóstico y pueden tener causas muy diferentes. Por este motivo, subraya que, antes de recurrir a cualquier medicamento, hormona o producto comercializado como potenciador sexual, estimulante de la testosterona o mejorador del rendimiento, resulta fundamental realizar una evaluación médica dirigida a identificar su causa.



Así, ha explicado que la disfunción eréctil puede estar relacionada con alteraciones vasculares, metabólicas, hormonales, neurológicas, farmacológicas o psicológicas y, en algunos pacientes, puede constituir una primera manifestación de enfermedad cardiovascular. De igual manera, el cansancio, la disminución del deseo sexual o la pérdida de vitalidad pueden obedecer a numerosas causas y no significan necesariamente que exista un déficit de testosterona.



La asociación ha advertido de que una página web de apariencia profesional, las recomendaciones en redes sociales o la publicidad de personas conocidas no garantizan que un producto sea eficaz y seguro ni que contenga las sustancias que declara.



Al hilo, ha alertado de que los productos adquiridos fuera de los canales sanitarios autorizados pueden presentar problemas como una composición diferente de la indicada en el etiquetado; dosis superiores o inferiores a las declaradas; presencia de principios activos farmacológicos no identificados; contaminación o adulteración; utilización de sustancias no autorizadas; ausencia de controles adecuados de fabricación, transporte o conservación; interacciones potencialmente graves con otros medicamentos; y retraso en el diagnóstico de la enfermedad que está provocando los síntomas.



"Este riesgo es especialmente importante en los productos anunciados como naturales, potenciadores sexuales, 'testosterone boosters', tratamientos 'antiaging' o fórmulas para incrementar rápidamente el rendimiento físico o sexual", señalan desde ASESA.



NO TODOS LOS MEDICAMENTOS PUEDEN COMPRARSE LEGALMENTE POR INTERNET


La asociación recuerda que en España los medicamentos sujetos a prescripción médica no pueden venderse legalmente a través de Internet. Así, únicamente determinados medicamentos que no precisan receta pueden adquirirse a distancia y siempre a través de oficinas de farmacia legalmente autorizadas para realizar esta actividad.



Por ello, indica que el ciudadano debe comprobar que el medicamento está autorizado y que la farmacia pertenece al canal sanitario oficial correspondiente. "La adquisición de medicamentos procedentes de páginas web no autorizadas, plataformas de compraventa, redes sociales o proveedores situados fuera de los circuitos regulados elimina buena parte de las garantías existentes sobre su identidad, composición, conservación, trazabilidad, eficacia y seguridad", añade.



Para ASESA, uno de los principales riesgos de la automedicación no reside exclusivamente en los posibles efectos adversos del producto utilizado, sino en enmascarar un síntoma que puede constituir la primera manifestación de otra enfermedad.



Según explica, una disfunción eréctil de nueva aparición puede justificar la evaluación de factores de riesgo cardiovascular. Una disminución marcada del deseo sexual puede relacionarse con alteraciones hormonales, metabólicas, farmacológicas o psicológicas. Un supuesto déficit de testosterona puede ser consecuencia de obesidad, enfermedades sistémicas, determinados medicamentos o alteraciones del eje hipotálamo-hipófisis-testículo.



Por ello, ASESA destaca que el tratamiento adecuado no consiste únicamente en elevar una cifra analítica o eliminar temporalmente un síntoma, sino en determinar por qué se está produciendo.



"La facilidad para comprar determinadas sustancias a través de Internet está transmitiendo una falsa sensación de seguridad. Ante una disfunción eréctil, una pérdida de deseo o síntomas atribuidos a una testosterona baja, la primera pregunta no debería ser qué producto tomar, sino por qué está ocurriendo. Diagnosticar la causa es el primer tratamiento", concluye la asociación.




europapress