El economista jefe del Banco Central Europeo (BCE), Philip Lane, ha señalado que un descenso de la demanda de empleo provocado por la IA se traduciría en menor poder negociador de los trabajadores y una moderación en el crecimiento de los salarios, así como de la participación de los sueldos en la renta total.
No obstante, Lane ha argumentado que la implementación de la inteligencia artificial impactará de manera diferente en los sectores, requiriendo de mayor mano de obra en aquellos relacionados con la IA y una menor demanda en las áreas susceptibles a ser sustituidas por esta tecnología.
"El impacto neto sobre el empleo dependerá también de la evolución de los costes laborales frente a los precios de los tokens", ha expresado Philip Lane en la cumbre internacional de la IA celebrada en Dublín, capital de Irlanda.
Aunque los análisis de BCE todavía no han podido observar cambios importantes en las tendencias del empleo, los planes de contratación se han visto reducidos en los últimos meses, afectando en mayor medida a los recién graduados que se incorporan al mercado laboral.
"Nuestras encuestas revelan diferencias significativas entre sectores: los trabajadores de ámbitos que se benefician del despliegue de infraestructuras de IA se muestran actualmente más optimistas que aquellos empleados en sectores intensivos en conocimiento, los cuales afrontan un mayor riesgo de sustitución por IA", ha destacado el miembro del Comité Ejecutivo del BCE.
EUROPA SE QUEDA ATRÁS
Lane ha advertido que el despliegue de la IA es muy diferente en Europa frente a Estados Unidos y China, donde el avance ha experimentado un crecimiento mucho mayor que en el continente europeo.
El alto mando del BCE ha indicado que la inversión digital en Estados Unidos ha crecido al doble de velocidad que en la zona euro en los últimos dos años, mientras que los trabajadores estadounidenses dedican entre dos y tres veces más tiempo de su jornada laboral al uso de la IA que sus homólogos de las principales economías de la zona del euro.
Por su parte, el índice Stanford AI ha estimado que Estados Unidos ha desarrollado 59 modelos de IA destacados, al tiempo que el gigante asiático ha alcanzado los 35; frente a uno solo desarrollado por Francia y otro por Reino Unido.
"En conclusión, Europa tiene mucho que ganar aprovechando la oportunidad que ofrece la IA. El BCE se compromete a garantizar que la transformación de la IA en Europa se sustente en la estabilidad de precios y la estabilidad financiera", ha aseverado Lane.