En el Día Mundial del Huevo, y tras un crecimiento de 2,8% en la producción nacional durante el primer semestre, MSD Salud Animal destaca que la calidad y continuidad productiva dependen del cuidado integral de las gallinas ponedoras, desde su sanidad y nutrición hasta el ambiente y la bioseguridad.
Chile produjo cerca de 2.134 millones de huevos para consumo durante el primer semestre de 2026, un 2,8% más que en el mismo período de 2025, según cifras del Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esto equivale a casi 12 millones de huevos al día.
En el marco del Día Mundial del Huevo, que se conmemora el 9 de octubre,
MSD Salud Animal en Chile destacó que mantener ese volumen con calidad depende de lo que ocurre en los planteles mucho antes de la postura. La sanidad de las gallinas, su alimentación, las condiciones ambientales, su bienestar y las medidas de bioseguridad son factores que influyen directamente en el desempeño de las aves y en características del huevo como la calidad y resistencia de la cáscara.
"Un huevo de calidad es el resultado de muchos factores que funcionan de manera conjunta. No se trata únicamente de intervenir cuando aparece un problema sanitario, sino de trabajar durante todo el ciclo productivo en prevención, nutrición, ambiente, bienestar y bioseguridad", señaló Antonio López, Gerente Técnico y Comercial de Avicultura para MSD Salud Animal en Chile.
Sanidad: la base de una postura regular
Las enfermedades no solo afectan el bienestar de las gallinas, sino también la regularidad de la postura y las características de los huevos. "Por ello, los programas preventivos, la vigilancia sanitaria y el seguimiento veterinario son parte esencial del manejo de los planteles", explicó el Médico Veterinario.
Ambiente y bienestar
Temperatura, ventilación, humedad, iluminación y densidad de aves requieren un manejo adecuado. Condiciones desfavorables pueden generar estrés, modificar el consumo de alimento y repercutir en la postura. Observar el comportamiento de las gallinas y asegurar condiciones apropiadas para su descanso y desarrollo es parte del cuidado cotidiano.
Bioseguridad: la primera barrera de protección
El manejo preventivo comienza antes de que exista una enfermedad. Controlar el ingreso de personas y animales a las instalaciones, mantener protocolos de limpieza y desinfección, controlar plagas y contar con programas sanitarios definidos ayuda a disminuir la exposición de las aves a agentes infecciosos.
“Esto es especialmente relevante en avicultura, donde algunas enfermedades virales pueden provocar alteraciones en la postura y en la calidad del huevo, además de afectar la salud general de las aves", concluyó el especialista de MSD Salud Animal en Chile.