Von der Leyen plantea centralizar las compras conjuntas de energía de la UE ante la escalada de precios

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha anunciado este martes la creación de un nuevo grupo de trabajo para reforzar la compra conjunta de energía de la Unión Europea, con la intención de agregar la demanda y encargar las adquisiciones a un operador de mercado, ante la escalada de precios provocada por la guerra en Oriente Próximo.



"Vamos a lanzar un nuevo grupo de trabajo para agregar la demanda energética", ha afirmado durante un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo para preparar la cumbre de líderes de los próximos 15 y 16 de octubre, donde ha defendido la necesidad de llevar el modelo utilizado durante la crisis energética de 2022 "al siguiente nivel" y pasar de la "simple puesta en contacto" entre compradores y vendedores a un sistema en el que la UE agrupe sus necesidades y centralice la contratación.



La iniciativa forma parte de la respuesta que Bruselas prepara frente al encarecimiento de la energía, después de que el gas haya subido un 140% desde finales de febrero y el diésel haya duplicado su precio, mientras que las importaciones de combustibles fósiles han supuesto un desembolso adicional de 100.000 millones de euros desde el comienzo del conflicto, según ha recalcado la conservadora alemana.



"Las familias y las industrias están pagando el coste de una crisis que se produce mucho más allá de nuestras fronteras", ha advertido la jefa del Ejecutivo comunitario, que ha señalado que las empresas están sometidas a una "gran presión" y los ciudadanos tienen dificultades para afrontar sus facturas, una situación que "podría intensificarse" con la llegada del invierno.



En el plano del suministro, la Comisión pondrá en marcha un "diálogo estratégico sobre las refinerías europeas", bajo la dirección de los comisarios Dan Jorgensen y Andrius Kubilius, para tratar de "reducir los costes" y garantizar las necesidades del bloque "también para la defensa".



Esta actuación se suma a la liberación de 100 millones de barriles de diésel y crudo acordada la semana pasada por los miembros del G7 para contribuir a estabilizar los precios mundiales, así como a la decisión de conceder a los exportadores un año adicional de flexibilidad en materia de metano.



"Esto ahorra costes adicionales en un momento de crisis", ha defendido la presidenta comunitaria, que ha situado estas medidas entre las actuaciones sobre la oferta para responder a las actuales tensiones energéticas.



RECHAZA AYUDAS GENERALIZADAS


Von der Leyen ha descartado, en cambio, recurrir a "ayudas "generalizadas" para amortiguar el impacto sobre los hogares y ha apostado por un apoyo "específico" para quienes "realmente lo necesitan", alegando que las medidas indiscriminadas aumentarían la demanda, favorecerían a las rentas más altas y supondrían "costes enormes".



"No existe una solución única para toda la Unión Europea. Los distintos Estados miembro tienen diferentes combinaciones energéticas y afrontan diferentes presiones. Nuestro papel es darles las herramientas y la flexibilidad para responder", ha señalado.



La jefa del Ejecutivo comunitario ha insistido además en acelerar la electrificación para reducir la exposición de la economía europea a las perturbaciones internacionales, defendiendo la necesidad de abordar los "problemas estructurales" que dejan al bloque expuesto a unos mercados exteriores de combustibles fósiles "volátiles".



"Cuando importamos combustibles fósiles, importamos las perturbaciones y las crisis que vienen con ellos", ha avisado Von der Leyen, que ha abogado por tomar "decisiones estratégicas" que permitan avanzar hacia una mayor independencia y sustituir progresivamente estos recursos por electricidad limpia producida en Europa.



En este sentido, ha recordado que la electricidad supone actualmente menos de una cuarta parte del consumo final de energía y que el plan comunitario de electrificación fija como meta duplicar ese peso para 2040, algo que, según asegura, podría recortar en 260.000 millones de euros anuales las compras de combustibles fósiles al exterior.



"En los próximos meses presentaremos las medidas para conseguirlo. Porque cada electrón de energía limpia que producimos y utilizamos aquí, en Europa, es energía que no necesitamos importar de unos mercados mundiales volátiles", ha concluido.




europapress