El acceso a la vivienda se ha transformado en una crisis estructural tanto en Chile como en España. En Chile, el Censo 2024 y los datos del MINVU estimaron un déficit cuantitativo de 491.904 viviendas (7,5% de los hogares), mientras que el déficit cualitativo alcanzaría a 908.956 viviendas. Sin embargo, organizaciones como TECHO-Chile advierten que la precariedad habitacional multidimensional, que incluye campamentos, hacinamiento y falta de servicios básicos, podría elevar la cifra a más de un millón de hogares. En España, se estima un déficit de 750.000 viviendas entre 2021 y 2025, mientras los precios de compraventa subieron un 12,5% en 2026, alcanzando niveles superiores a los de la burbuja inmobiliaria de 2008.
En Chile el déficit se explicará por viviendas irrecuperables, allegamiento y hacinamiento, mientras que en España el problema está marcado por un modelo centrado en la propiedad, un parque público mínimo (apenas el 1,5% de las viviendas) y una financiarización (vinculado a inversión) del mercado que ha disparado tanto los precios de compra como los de arriendo. En ambos casos, la política pública ha sido insuficiente para garantizar el derecho a la vivienda.
Los resultados muestran que las respuestas han sido parciales. En Chile, el Plan de Emergencia Habitacional presentó algún grado de avance, pero la reducción del déficit es lenta y desigual, lo que obliga a diversificar las soluciones hacia el arriendo justo, las cooperativas y la vivienda municipal. En España, la Ley por el Derecho a la Vivienda y el Bono de Alquiler Joven han sido medidas recientes, pero insuficientes frente a un mercado dominado por la especulación. El impacto político ha sido la creciente presión social y la necesidad de replantear el rol del Estado en la provisión de vivienda.
Al mirar hacia otros modelos europeos, aparecen lecciones valiosas. En Países Bajos, más del 30% del parque habitacional corresponde a asociaciones de vivienda social, lo que ha garantizado un acceso regulado para una parte significativa de la población. En Austria, el sistema de vivienda municipal ha permitido que ciudades mantengan arriendos accesibles y de calidad, incluso en zonas céntricas. En Alemania, la regulación de arriendos en Berlín, por ejemplo, ha buscado frenar la especulación, aunque con resultados mixtos que muestran la complejidad de intervenir en mercados tensionados.
Luego, es evidente que Chile enfrenta un déficit cuantitativo relevante, pero en descenso, mientras que España vive una crisis cualitativa y de acceso marcada por precios desbordados. La lección europea es que la vivienda no puede seguir tratándose como un simple bien de mercado. En Chile, el acento debe ponerse en la focalización y diversidad de soluciones habitacionales; en España, en el robustecimiento del parque público y la regulación efectiva del mercado. Solo políticas audaces y sostenidas, inspiradas en experiencias como las de Países Bajos, Austria o Alemania, permitirán transformar la crisis habitacional en una oportunidad para dignificar la vida de millones de personas.
Américo Ibarra Lara
Director Instituto del Ambiente Construido
Observatorio en Política Pública del Territorio
Facultad de Arquitectura y Ambiente Construido
Universidad de Santiago de Chile