Sr. Director,
Se acaba de publicar la Ley N.° 21.827, orientada a enfrentar la violencia en los establecimientos escolares. Resulta lamentable que hayamos llegado al punto de requerir una ley para recordar que las escuelas deben ser espacios seguros para todas las comunidades educativas.
Una escuela protegida no debería asociarse únicamente a revisiones de mochilas o sanciones, sino a la capacidad de prevenir conflictos, promover entornos seguros desde el respeto y situar la convivencia escolar en el centro de su quehacer cotidiano.
Las leyes pueden establecer obligaciones, pero no reemplazar el compromiso, el buen trato y el respeto que deben cultivarse dentro y fuera del aula. Si como sociedad impulsamos políticas educativas que prioricen efectivamente la convivencia, la formación integral y el respeto por la diversidad, podremos avanzar desde respuestas reactivas hacia una prevención real de la violencia escolar.
Katherine Imas Venegas,
Directora Pedagogía en Educación Básica,
Universidad Autónoma de Chile