Sr. Director,
El mundo está cambiando y las reglas del comercio internacional también. Tensiones entre las grandes economías, nuevas barreras arancelarias, subsidios y sobrecapacidades industriales están redibujando los flujos del comercio mundial.
El reciente debate sobre una eventual triangulación de productos chinos a través de terceros países -que ha puesto a Chile bajo la lupa de Estados Unidos- es una señal más de este nuevo escenario. Más allá de sus conclusiones, nos obliga a mirar una realidad que el país no puede ignorar: la capacidad productiva vuelve a ser un activo estratégico.
Hablar de soberanía industrial no significa cerrar nuestras fronteras ni renunciar al libre comercio. Significa contar con capacidades propias para producir, innovar y responder cuando el entorno internacional cambia.
Chile debe seguir abierto al mundo. Pero apertura comercial y desarrollo industrial no son ideas contradictorias: necesitamos una política industrial moderna que promueva inversión, tecnología, innovación y capital humano, y que asegure condiciones de competencia justas para nuestras empresas. Porque el comercio libre también requiere comercio justo.
No se trata de producirlo todo en Chile, sino de no quedar excesivamente expuestos a decisiones que se toman fuera de nuestras fronteras, y de fortalecer las capacidades que son relevantes para nuestro desarrollo.
El mundo que viene será más competitivo, tecnológico e incierto, y la industria vuelve a ser estratégica. La soberanía industrial no es volver al pasado: es prepararnos para el futuro.
Fernando García,
Presidente ASIMET