(www.pjud.cl)
Aprender a reconocer cuando el Derecho se convierte en una barrera que limita el ejercicio efectivo de los derechos, fue el tema que la presidenta de la Corte Suprema, Gloria Ana Chevesich, planteó en su discurso a los ochenta postulantes que prestaron juramento como abogados y abogadas ante el Tribunal Pleno.
En su mensaje, la autoridad judicial dijo que la reflexión sobre esta materia no es nueva y conserva plena actualidad. “Hoy hablamos de una justicia centrada en las personas y de la necesidad de observar el sistema jurídico no solamente desde la perspectiva de quienes la administramos o ejercemos profesionalmente, sino también desde la experiencia de aquellas que necesitan acudir a él”, indicó.
Sobre el punto, la presidenta Chevesich señaló que entre el “derecho escrito y el derecho vivido puede existir una distancia enorme” por lo que a veces se debe reconocer la posibilidad de que “el propio Derecho puede convertirse en un muro”; ya sea porque los procedimientos se vuelven complejos, las respuestas llegan tarde, o el funcionamiento de las instituciones es difícil de comprender.
La abogada y el abogado conoce las normas, las instituciones y los procedimientos, pero, sobre todo, “posee la capacidad de transformar una experiencia humana en algo que el sistema jurídico puede escuchar, comprender y resolver”. Para ello, agregó Chevesich, “el desafío consiste en aprender a distinguir entre el límite que protege y la barrera que excluye. Y para ello existe una tarea previa: aprender a reconocer los muros”.
En sus palabras finales, la presidenta de la Corte Suprema les dijo a los nuevos profesionales que “ la investidura recibida les permitirá conocer caminos que para muchas personas permanecen ocultos; comprender un lenguaje que para otras personas puede resultar extraño y encontrar puertas que algunas no saben siquiera que existen”.