¿Por qué se debe auditar un programa de protección de datos que todavía está en implementación?

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Profesor José Lagos

Existe una idea frecuente en las organizaciones: primero implementar completamente el programa de privacidad y después auditarlo. A primera vista parece lógico. En la práctica, puede ser una oportunidad perdida.


Auditar mientras el programa todavía está siendo implementado permite corregir decisiones cuando aún son relativamente fáciles de modificar. Esperar hasta el final puede significar descubrir qué procesos, tecnologías, responsabilidades o controles fueron diseñados incorrectamente y que ahora forman parte de la operación diaria. El costo de corregir entonces suele ser mayor.


Un programa de privacidad es un sistema compuesto por gobierno, políticas, procesos, personas, tecnología, controles y evidencia. Si cualquiera de estas piezas queda mal integrada, las demás pueden generar una falsa percepción de seguridad. Una organización puede haber comprado herramientas de data discovery y, al mismo tiempo, mantener repositorios fuera de alcance. Puede haber definido políticas de retención, pero no contar con mecanismos efectivos de eliminación. Puede haber establecido procesos de gestión de incidentes sin roles suficientemente claros.


La auditoría temprana permite validar estas conexiones. El monitoreo efectivo del cumplimiento debe combinar auditorías regulares, métricas, automatización, reporting estandarizado y acciones correctivas. También indica que las auditorías pueden activarse ante acontecimientos específicos, como nuevos sistemas o cambios en el entorno regulatorio.


Esto convierte a la auditoría durante la implementación en una herramienta de diseño, y no solamente de control posterior. También permite priorizar recursos. No todas las brechas tienen el mismo impacto. Una evaluación temprana ayuda a dirigir presupuesto y esfuerzo hacia áreas de mayor riesgo, en lugar de distribuirlos únicamente en función de lo que estaba previsto en el plan inicial. El texto recomienda precisamente asignar recursos estratégicamente hacia los riesgos identificados mediante las evaluaciones.


Además, auditar genera una línea base. La organización puede conocer su situación inicial y luego medir avances mediante indicadores como solicitudes de derechos respondidas en plazo, incidentes, cobertura de cifrado, Registro de Actividades de Tratamiento estructurado (RAT confeccionados), PIAs realizadas (Evaluación de Impacto en la Privacidad) o evaluaciones de proveedores.


Por eso, una auditoría temprana no debería interpretarse como una búsqueda de culpables, sino que debe verse como una pregunta estructurada: ¿Estamos construyendo correctamente aquello que queremos operar durante los próximos años?

Auditar mientras todavía se puede cambiar arquitectura, responsabilidades y procesos es mucho más valioso que descubrir, una vez finalizada la implementación, que el programa quedó perfectamente documentado, pero deficientemente integrado.


José Lagos

Docente UEjecutivos

Facultad de Economía y Negocios

Universidad de Chile

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